12.6.08

CONTABILIDAD

Observo consternado la curva descendente que siguen las visitas a éste su blog desde que el año pasado decidí eliminar la sección de enlaces y dejar de poner comentarios por ahí. Muchos días el número de lectores es cero coma cero. Lo primero que hago es llenarme de despecho, porque uno es un bloguero puro y no le interesa la dinámica coméntame que te leo que asola la esfera, ni desciende casi nunca a poner culos y tetas para ganar aficionados. Después se me ocurre lo siguiente:

que el balance de mi vida no se calcula con cifras abstractas ni con reservas de espiritualidad, que a donde iría un contable es a las facturas del mercadona, del adsl, del ciberporno, a los recibos del impuesto de bienes inmuebles, a la declaración de la renta, a las transferencias que les hago a mis padres todos los meses para que puedan seguir envolviendo su bonita casa del pueblo con superficies de aluminio, al cobro de los alquileres de mis pisos, a las facturas de la luz y el agua y la comunidad, al gasto anual en rockdeluxes, al consumo. Se iría al consumo y jamás de los jamases entraría a mi blog para contabilizar mi productividad. En eso se parecería al resto de la especie humana, que tampoco visita nunca mi blog y sí se resiente al menos en una ínfima parte de mi consumo. Pero no puedo obviar a todo el mundo, así que me trago mi despecho y declaro que de acuerdo, que no solo escribo para usted (aunque ya que vamos gracias por leer esto), sino también y sobre todo para los otros, para los contables del mundo que me tienen anotado, con tinta invisible, bajo la columna debe.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

...de nada

Anónimo dijo...

... es que. a veces, uno pasa por aquí...

Tropovski dijo...

Perdón, yo venía a... Me equivoqué. [emoticono-teniente risitas] [emoticono despidiéndose]

Leni dijo...

Más que al contable creo que deberías de despedir al director de tu campaña de marketing.