SOLIPSISTAS DEL MUNDO

14.2.12

OCÉANO

Ahora sí. Ahora sí que hace frío. Incluso al repugnante Miami ibérico en que resido últimamente ha llegado la bendita lengua fría siberiana y lo ha congelado todo. Ahora me abrigo y me lanzo a la calle a las tres de la mañana y me cruzo con yonquis y taxistas ateridos que no saben qué pensar de mí: si me tapo la nariz con la bufanda provoco un vaho que me empaña las exquisitas gafas sin montura. No limpio ese vaho. Camino entre la niebla y el frío en condiciones de escasa visibilidad, pero no adecuo mi velocidad a las circunstancias del tráfico. Patino sobre el Tiempo y soy feliz.

Soy un pez. No me gustaba estar en la pecera. Esto es el frío para mí. El Océano.

26.1.12

CALIFICACIÓN

He estado paseando bajo el sol (porque hace mucho sol y nada de invierno en esta asquerosa ciudad) y junto a grupos de estudiantes unos días. Es época de exámenes en la universidad: a las niñas que estudian Derecho se les nota la crispación en sus maquillados y tersos cutis, en los ángulos de sus mechas, etcétera. Fuman en las puertas de las bibliotecas, se ríen, llevan la cuenta de los cigarros que se dan unos a otros. A veces faltan: se están examinando. Imagino un río de preguntas tipo test, o mejor de desarrollo. Miran cada cinco minutos la web universitaria para ver si están ya puestas sus notas y yo vuelvo a imaginar otro río, esta vez de calificaciones. Me sumerjo en ese río que fluye invisible vía WiFi: puedo respirar bajo sus aguas, que por otra parte no son potables.

Luego imagino exámenes que apruebo con nota. Visualizo mis respuestas pero olvido darle al Guardar como. Saco sobresalientes que se van acumulando y que habrán de procurarme un título con el que navegar por un río de títulos. Graduado en solipsismo universal, la llave que abre todas las puertas. Como cada vez disfruto más en la interacción con esta absurda película en 3D, le pido a una joven aspirante a abogada un cigarrillo. Me mira con odio, pero tiene el paquete recién abierto en la mano y me lo da. Me lo fumo con placer frente a ella y me encandila la imagen, tan real, del humo ascendiendo en el aire parado. Entro a la biblioteca y me dirijo al cuarto de baño para vomitar. En el cubículo de al lado hay un chico y una chica. Estaban follando pero los he interrumpido y ahora sueltan risitas mientras yo echo la pota.

5.1.12

ME PREGUNTO SI DEBERÍA PREOCUPARME Y ME RESPONDO YO SOLO, FALTARÍA MÁS

Si te digo la verdad, yo no sé qué significa esta felicidad que me encandila por dentro, que no comparto con nadie y que me hace sonreír en la oscuridad toda la noche. Apenas duermo y por la mañana necesito gafas de sol para protegerme de los ataques combinados del sol y de la alegría, sufro erecciones de caballo que el chándal no logra ocultar, las chicas de instituto se ríen de mí y yo me río pero no de ellas, sino porque estoy contento. Me baña la luz. No pronuncio palabra alguna en todo el día. Pero me río. Paseo por la orilla del ídem. Parezco un poeta recién publicado, un chino en un casino, un huertano en un concesionario de Mercedes, un adolescente que acaba de perder la virginidad pero aquí nadie ha follado con nadie, o al menos nadie ha follado con nadie de verdad. Metafóricamente sí: mi corazón con el universo. Y estas cosas ya se sabe cómo ocurren: uno no busca nada, sale a divertirse, se toma unas copas, ji ji jí ja ja já y quién te dice de repente se te pone a tiro la puta Vía Láctea. Y una cosa lleva a la otra. Y aquí estás.

21.12.11

MASTROZOOLOGÍA

Gente enamorada, gente comprando regalos para toda su familia, gente parada pero feliz, gente encabronada perdida pero inundada de amor, tiroteada de amor, ametrallada de un amor pastoso y total por parte de absolutamente todo el mundo, etcétera, es la gente con que me topo todo el rato, paseando por esta ciudad de la recontraconchadesumadre. Gente rehaciendo su vida, como si su vida fuese un mueble del Ikea que uno puede montar, destruir a patadas y volver a montar. Gente malgastando su vida de puro amor, desatendiendo su trabajo, olvidando a sus amigos, gastando el dinero que no tiene, fumando demasiado. Gente en bicicleta, hermosa como rubíes a la luz del sol. Gente triste capaz sin embargo de provocar desfallecimientos a su paso, sin querer. Tratando sin éxito de proyectar una tormenta interior, perpetua como la mancha roja de Júpiter. Gente fea, mal vestida, calva, pobre, poco aseada, ajada por el sol, maloliente y sonriente y feliz y no soy digno de dar mi vida por defenderla, así de simple. Gente que abre un contenedor tras otro y lleva unos minialtavoces conectados al móvil colgados del cuello y suena por toda la calle la música más bella del mundo, que como todos sabemos es la música popular de los benditos, benditos Balcanes. Gente burguesa y adocenada y con mechas rubias y carísimas botas de montar que solo espera a la persona adecuada para dejarse de tanta hostia y empezar a vivir en serio. Gente hijaputa. Pero hijaputa de verdad: gente que odia y desprecia y juzga y clasifica e insulta y ofende a un montón de personas, todos los días, y que le da igual. Gente con cáncer que se va a morir, y que no se merece morir. Gente poderosa y necia, gente brillante y neutralizada. Gente cuyo poder reside en su palabra (y estamos hablando de mucho, mucho poder). Gente con mucho poder cargado sobre los hombros y gente cuyos hombros soportan el mucho poder de los muchos otros. Gente gris. Mucha. Amor por todas partes. A pesar de todo es una bonita especie. La mejor especie a la que no pertenezco.

14.12.11

SILENCIO DE PESCADOR


Últimamente no paro de leer comentarios por todas partes que tratan de demostrar la inutilidad, la fugacidad, la intrascendencia y la volatilidad del discurso interior de cada cual. Para los solipsistas del mundo, y también para los blogueros, y no digamos ya para los solipsistas blogueros del mundo que de todo hay, esto es obviamente una herejía. Pero una herejía que ha merecido la pena investigar esta mañana, cuando mi código genético ha tirado de mí en dirección a la calle y he abandonado río arriba la horrible ciudad en que vivo por un sendero de tierra. El sol. El silencio. Destellos dorados sobre el río, entre las cañas. Un pescador ucraniano de cincuenta años: tesorero de los secretos del universo sin duda, pero para qué preguntarle nada, si no hablará. Saca un barbo, le quita el anzuelo y lo vuelve a tirar, sonriendo. La sombra del barbo desapareciendo al hundirse en el agua verde. Y yo río arriba, doce kilómetros más. En silencio. Sin deseo. Durante tanto rato que, al volver, mi propia voz interior me ha sobresaltado. Como alguien con quien no quieres estar, que se presenta de golpe, para quedarse. Como un apéndice clásicamente con tendencia a infectarse. Clásicamente inútil.

9.12.11

SHINY HAPPY PEOPLE

Veo gente feliz a mi alrededor. Por más que bucee y me sumerja en el proceloso mundo del solipsismo, por muchas horas que le dedique a mi cuenta falsa de Facebook y mis cuatro mil "amigos" (amigos de mis falsas tetas, por supuesto), por mucho que investigue mis desarreglos psiquiátricos o me automedique o folle con cocainómanas posesivas o salga a correr hasta pulverizarme el corazón, veré gente feliz a mi alrededor y será una imagen tan, tan real que me costará trabajo interpretar que se trata de una proyección. O al menos interpretar lo de la proyección antes de sentir una aguja traspasar mi carne. Una punzada hipodérmica no exactamente de envidia: el tirón de la especie (homo sapiens sapiens, creo) que me llama al redil, que me recuerda mis posibilidades de ser feliz si renuncio al camino que elegí, a lo que soy, a mi identidad equivocada, a mis informes clínicos, a mi blog. Ah, qué gente feliz, qué tipos raros. Algunos se parecen a mí. Son agentes secretos. Y tienen una misión. Y este post es su derrota.

23.11.11

LA CLÍNICA DE LA RADIO Y LA TELEVISIÓN

Llevo exactamente seis años con este blog. ¿He mencionado en este tiempo que empecé animado por mi psicólogo de entonces, gran fan de la escritura terapéutica a quien seguramente le re-chi-na-rían los dientes de placer si viese todo esto, todos estos síntomas puestos en fila, este desastre y este solipsismo? Y sin embargo, he sido capaz, en algunas ocasiones, de (re)crear belleza describiéndola, en un círculo retroalimentado conmigo en medio. Para que haya cárcel no basta con los muros y barrotes: hace falta un prisionero. Un prisionero solipsista que crea la cárcel con su mera presencia. Huelga decir que la puerta está abierta. Huelga decir que no hay puerta en absoluto.

También hay muchas chicas que también he creado yo, muy hermosas, muy vivas y temblorosas, que huían todo el tiempo de mí como exigen las convenciones del género realista. Muy listas. A algunas las he querido de verdad. Lo sé porque cuando se largaban empezaba el invierno.

¿Me estoy mirando en el espejo, me estoy describiendo ahora mismo? No. Eso lo hago todo el tiempo. Lo que estoy haciendo ahora es mirarme mirándome en el espejo. Veo una peli en la que solo salgo yo viendo una peli. Llorando a ratos, como una nenaza.

Sigo sin saber qué es lo que tengo roto. Los tubos, supongo. Como en esa vieja canción de Sergio Algora, necesito una clínica. Soy una tele y cada vez me veo peor. Pero os quiero mucho a todos.

20.11.11

LA GRAN FIESTA DE LA SOLIPSICRACIA

He salido a pasear darle vueltas a mi colegio electoral. Esto eran las nueve menos cinco de la mañana, y me ha aparecido en el fondo de escritorio mental la pregunta: ¿qué hace un solipsista el día de las elecciones generales? Y ya a las tres y media, sin llegar a ninguna conclusión ni ser capaz de responder a la pregunta, ni tampoco de dejar de dar vueltas y vueltas y más vueltas al colegio que sigue ahora mismo esperando mi voto, me ha entrado dolor de cabeza (es decir que el dolor de pies se me ha extendido a la cabeza) y he decidido volverme a casa. Hale, ya he echado el día, enhorabuena a los vencedores.

13.11.11

N. & M.

Normalidad, aléjate de mí. No, era broma, Normalidad, vuelve, por favor. ¿Qué haces aquí, Normalidad, no te dije que no quería volverte a ver? Oh, por favor, te amo, Normalidad, esta vez será diferente. Quita tu puta cara de mi vista, puta. Escúchame, Normalidad, tienes que darme otra chance, no puedo vivir sin ti, eres el cimiento de mi vida. Te lo advertí, Normalidad, pedazo de zorra, prepárate que voy a hacerte daño. Etcétera etcétera.

9.11.11

UNA ESCARAMUZA EXPLORATORIA POR EL PAÍS DE LA VIDA

El sábado pasado me encontré con una chica que conocí vagamente una vez. Al principio no la reconocí: se trataba, como me hizo ver, de una amiga de otra chica con la que tuve un extraño affaire en esta ciudad hace algunos años. Y quién les iba a decir: aquí un servidor, el señor Mastronardi, gurú del solipsismo, gourmet de la misantropía más radical, hipster entre estilitas, azote de sociólogos y santo patrón de la egonáutica más minimalista, vio un culo y se convirtió en ese tío dicharachero que lanza gracietas a las mozas, ese conserje de facultad lúbrico y bienintencionado, ese cajero de la CCM. ¿Tienes prisa?, le pregunté. Y no, la chica no tenía prisa. Fuimos a tomar el aperitivo, el café, el gintónic. En algún momento entre las siete y las nueve de la noche bailé con ella en un antro sin ventanas para divorciados. Hicimos planes para ir también a cenar, pero dije tengo que pasar primero un momento por mi casa y ella contestó te acompaño. Cuando entramos, añadió ¿y la farlopa?. No tengo, pero puedo ir a pillar. Vamos, pues. Subimos a un taxi y en un bar del centro compré cien euros de cocaína. Estuvimos follando con desapego y virtuosismo, cosa que solo puedo agradecer al alcohol y a la farlopa, dado que llevaba más de dos años sin hacerlo, hasta las tres de la mañana, momento en que me dormí/desmayé. Cuando desperté, la mujer todavía estaba allí. Desayunamos en la cama, follamos otra vez, encargamos comida china, volvimos a follar, dormimos la siesta, tomamos café y nos despedimos dándonos los números de teléfono. ¿Me vas a llamar? Claro, mujer, estoy deseando repetir. El primer SMS me entró ayer por la mañana: yuju, latin lover, ¿te acuerdas de mi (sic)?. El siguiente, a primera hora de la tarde: ¿Qué pasa, que no contestas, macho man? No seas tan macho, ¿no? El siguiente, una hora y media más tarde: No me esperaba esto de ti. Y otro más, casi a continuación: ¿Te crees muy macho? Eres un mierda por no contestar, eso eres. Y siguieron:

Cómo he podido equivocarme tanto contigo.


Quién te has creído que eres.


No busques el pollo que sobró, que lo tengo yo, cabrón


Etcétera etcétera. He recibido el último hoy a las catorce horas. He necesitado ocho de silencio para poder sentarme aquí a escribir sobre el suceso. Desde la sesión de sexo finisemanal, mi testosterona ha vuelto a aumentar. Ya no estoy eufórico ni sufro el superávit de endorfinas. Vuelvo a odiar a todo el mundo, empezando por mí mismo. Recupero mi identidad, mi ojo de buey, mi solipsismo. El señor Mastronardi, para servirles.

5.11.11

SEMANA FANTASMÁSTICA EN EL CORTE INGLÉS


He oído decir que el hombre no es más que la encrucijada de un laberinto de fantasmas,decía León Felipe. Habría otras encrucijadas posibles, otros picoesquinas como dicen en esta asquerosa ciudad con su asqueroso dialecto. Justo ahí, más adelante. Sociedades suicidas. Otakus totalitarios. U otras casi iguales, donde la diferencia es una práctica sexual o el nombre de una aldea de Birmania. Casi todo el mundo estaría de acuerdo en que es perfectamente posible producir estos pequeños cambios en el mundo: abrir un chino donde antes había un almacén de productos de papelería, por ejemplo. Y lo que yo vengo a decir es que, cuanto más solipsista es uno, y paradójicamente, de mayores cambios se cree capaz. Y es ahora cuando entra el nombre de Gilles Trehin, el genio autista que ha incluido una ciudad entera en el mundo. La ciudad se llama Urville. Casi todas sus encrucijadas tienen nombre. Sus fantasmas, de momento, no se quejan.

3.11.11

EGOGÓ

Si algo tenemos los solipsistas que enseñarle al mundo es la belleza de hablar siempre de yo, yo, yo. No creemos que sea posible hablar de otro tema. Lo único de que uno puede hablar es de sí mismo. Lo que ocurre es que el yo es algo enorme, infinito, que abarca todas las experiencias conscientes o inconscientes: cuando le contamos a alguien la Teoría de la Relatividad lo que le estamos contando es la narración que nos hemos formado sobre la Teoría de la Relatividad: MI narración, MI Einstein, MI YO.

Y luego también tenemos un par de cosas que comentar sobre los plurales mayestáticos, pero de momento ya hoy he trabajado bastante.

1.11.11

AFORISMOS SOLIPSISTAS, IV

¿Sabes por qué es tu cumpleaños en Noviembre? Porque tu padre quiso probar esta cosa especial, solo esta vez y ya, el día de San Valentín.

31.10.11

AFORISMOS SOLIPSISTAS, III

Nuestras miradas se encontraron en el autobús. Saltó una chispa. Llamémoslo química. Llamémoslo amor. Entonces su perro lazarillo se puso a gruñirme.

29.10.11

AFORISMOS SOLIPSISTAS, II

No me gusta nada andar de noche por calles oscuras. Siempre me da por pensar por qué tuve que convertirme en violador.

AFORISMOS SOLIPSISTAS, I

Una mujer que se siente incómoda mientras te masturbas no debería haberse sentado a tu lado en el autobús, para empezar.

27.10.11

FUCK BUSH AND FUCK THIS WAR

Alguien ha puesto "Solo me queda tu ausencia" como estado de Facebook pero a lo largo de todo el día nadie le ha dado un "Me gusta" ni comentado nada. El tipo tiene 65 amigos y se conecta cuatro o cinco veces por semana, comenta la actividad de los otros (a mi chica bikini, por ejemplo), comparte algún chiste visual que él juzga divertido (pero que no tiene absolutamente nada de gracia), copiapega alguna frase ingeniosa y/o motivadora, etcétera. No estoy seguro de que ninguno de esos 65 contactos lo conozca en el MundoReal™. Con lo cual la ausencia aludida no configura sino una ficción, parecida a mis perfectas tetas sin peso ni temperatura. ¿En algún lugar alguien ha roto con alguien, en algún lugar alguien se ha muerto? ¿Hace ruido el árbol al caer en etcétera? No para nosotros, los solipsistas del mundo con tetas robadas que habitamos en el hiperespacio y socavamos el otro.

22.10.11

L-INTERNA

Pienso en escribir un relato a pelo, es decir, sin notas previas ni ideas ni estructura ni nada de nada, a puro músculo, a ciegas. Pero me da pereza. No es pereza, es prudencia. Instinto de supervivencia. La metáfora adecuada a esta manera de escribir sería la de pasearse de noche por una casa abandonada, con una pequeña linterna, y anotar lo que uno ve. Pero no crean que me dan miedo los monstruos y fantasmas de mi paisaje interior, no. Lo que me da miedo es el vacío. La ausencia de ventanas, de cuadros, de muebles y de alfombras, a la luz de la linterna.

20.10.11

VOX POPULI

Obviamente nosotros, los solipsistas del mundo, tenemos acceso al discurso interior de todos esos decorados mal programados que el lenguaje llama personas. Y casi nunca lo hago, por pereza o por aburrimiento o por qué coño sí, pero a veces entro en las cabezas de esos personajes de videojuego que me topo por la calle. Por ejemplo alguien muy feo, muy gordo, muy patético, muy grisáceo. Y entonces resulta que su paisaje interior es increíblemente dichoso. Donde uno esperaba un muestrario de traumas freudianos se encuentra felicidad, agradecimiento, amor y risas. Y también al revés: ahí tienes a la rubia bella y sonriente entregada a su autoficción recurrente en la que se va haciendo cortes paralelos en el antebrazo, con un cutter. Una exploración más atenta del personaje revela blancas cicatrices en el envés del brazo, oh. Y es hermoso que así sea. Que se quiebre ese lenguaje de imágenes en el lugar adonde no hay imágenes, solo voz. A esta voz la llamamos dios. Seguramente nos confundimos.

8.10.11

LOS MONSTRUOS QUE MÁS ODIO SON AQUÉLLOS EN LOS QUE ESTOY A PUNTO DE CONVERTIRME

Estoy ahorrando para una hucha nueva, más grande. Pero tal vez no estoy hablando de dinero. Tal vez la hucha es el corazón y las monedas el amor de Dios. El amor a la contemplación, obviamente. ¿La contemplación de qué? De los circuitos. Los circuitos son formas esféricas que recortamos del tejido de la realidad porque nos gusta pensar que se puede cortocircuitar el Tiempo. Nos encanta darle la vuelta a la tira de papel y pronunciar el nombre de Möbius, fixo en mano. Y entonces, por un momento, vislumbrar la sombra de la mano invisible, la decimosexta dimensión, la fuerza oculta que modela el universo. O sea, el dinero. Que cae en mi hucha en forma de monedas de diez céntimos. Con una regularidad astronómica. Que llena el bote. De dinero. De plata. De pasta Gonza.

6.10.11

OTRA MAÑANA SOLEADA

Estoy cansado de planchar. Cansado de mis gafas sin montura, de mis camisas de cuadros del puto Springfield, de ir siempre afeitado, del corte de pelo mensual. Por qué no puedo mandar todo eso a tomar por culo y aceptar de una puta vez que nadie va a dirigirme la palabra. Nadie va a dirigirte la palabra. Ahora, déjalo correr.

4.10.11

ÚLTIMOS, ÚLTIMOS, PRIMEROS, PRIMEROS: TODOS QUIEREN SER LOS VERDADEROS

Como todos los inútiles de este podrido mundo, yo también me entrego a ese triste y autocompasivo discurso mental que consiste en incluir a cada vez más gente en la categoría "personas tan inútiles como yo pero que por algún golpe aleatorio de suerte han conseguido ser alguien". Es una cháchara por lo demás tremendamente destructiva, pues reduce el talento a golpes de suerte y al género humano al homogéneo atributo de la estupidez. En algún punto equivalgo a ese consejero de algo que gana un panojal y que considera que se ha ganado todo lo que tiene y que la suerte no ha influido en absoluto, solo su arrollador talento, y que coloca a todo el mundo la etiqueta de perdedor que tanto le gusta usar. La diferencia es que, de nosotros dos, solo uno se dedica a la política.

30.9.11

BIKINI GIRL


Llevo tiempo sin comentar nada de este asunto, pero este verano se ha producido una auténtica explosión en el número de "amigos" de mi cuenta falsa de Facebook, naturalmente coincidiendo con el abundante aporte de fotos en biquini que he ido haciendo tras robarlas de la güé. Como mi política consiste en aceptar todas las solicitudes que me llegan, me veo con un poco más de tres mil amigos (de entre los cuales no habrá ni cien chicas). Casi todos quieren saber de qué me conocen, dónde vivo, por dónde salgo, etc. Además, me ha dado por actualizar el estado con atributos minimalistas: "Cansada", "Emocionada", "Feliz", "Traviesa", "Punk", "Somnolienta", y cosas así. A los dos minutos ya tengo diez comentarios, que no contesto casi nunca. Lo mismo cuando subo fotos. Es una sensación extraña, la atención constante de tres mil tíos. Es como tener en las manos una manguera de bombero por la que sale un chorro de estupidez a presión que no sirve absolutamente para nada, ni para apagar fuegos ni para regar las macetas ni para nada. Pero es hermosa. Yo también he formado parte de corrientes parecidas a ésta en mi época del Meetic. Es bonito. Es energía. Que brilla. Traten durante un momento de no pensar en testosterona ni en violaciones ni en el patriarcado universal. Elévense. Miren todo esto como un entomólogo mira sus larvas. Y ahora díganme que no es bonito este río de amor. Que no desemboca.

25.9.11

UNA PESADILLA

Mi personaje sueña una y otra vez la misma autopelícula recurrente: que ha habido un terremoto o cualquier otro desastre que ha derrumbado su casa, y ahora se encuentra atrapado a oscuras bajo toneladas y toneladas de cascotes, sin poder apenas respirar y completamente inmóvil salvo por los dedos de la mano izquierda. Es un sueño evidentemente bastante desagradable y mi personaje despierta agobiado, sudando y asustado. La pesadilla se repite y se repite. Una mañana, durante el breve tránsito por esa tierra de nadie entre el sueño y la vigilia oye dos cosas: la primera, su corazón que palpita a toda máquina; la segunda, una voz que dice: a ver si te enteras de una vez, tío, que yo ya no te lo puedo poner más claro. Entonces abre los ojos. A continuación los vuelve a cerrar.

22.9.11

EXPERIMENTOS CON GASEOSA ESPECULAR

He empezado un pequeño experimento blogosférico (ahora que la blogosfera se desangra de blogueros y lectores) con el que me lo estoy pasando genial estos últimos días. Es un diario de ficción, algo que trato de hacer lo más realista posible. No se informa en ningún momento del carácter ficcional de la narración. El narrador es un tipo más bien gris, un treintañero con hijos, barbudo y en el paro. Aprendiz de poeta o algo así. El único rasgo digamos extravagante es que el hombre está solo, divorciado (pero entonces por qué tiene él los niños, la mujer es yonqui o se ha vuelto loca, supongo) o viudo. Tenía que estar solo si iba a ser mi personaje, como es obvio. Y poco más. Va a leer los periódicos y a cabrearse. Va a andar detrás de todas las mujeres y a cabrearse otra vez. Va a cuidar como vaya pudiendo a los niños, que se irán convirtiendo en algo equidistante a los yuyos de los suburbios y los perroflautitas de barrio, sin equilibro nutricional ni apoyo emocional ni estabilidad en los horarios ni falta que va a hacerles. Uno de los niños tiene un problema mental, una deficiencia. El otro, miedo. Como el padre, que tiembla como una hoja 24/7 sin siquiera percatarse de ello. Huyen hacia adelante pero en la dirección incorrecta, en la del desierto. Ven demasiados dibujos animados. Se han sumergido y yo escribo y mientras escribo espero verlos emerger para tomar aire. Pero no emergen.

16.9.11

TE QUIERO MÁS QUE A MIS RECUERDOS

¿Saben ese momento, recién despiertos, en que cualquier retazo de sueño o de frase venida directamente del subconsciente puede invadir el discurso interior? Claro que sí. Qué pena si no. Esta mañana (es un decir, lo de mañana, claro), a mí alguien me ha susurrado te quiero más que a mis recuerdos. Qué bonito. En seguida he visualizado una hermosa peli del Hollywood heroico (¿por qué no Eternal Sunshine Of The Spotless Mind?) en que el galán le ofrece a su amada su identidad, todo lo que recuerda y todo lo que es, porque la elige a ella en una muy hipotética elección cogida con alfileres entre la chica y el propio nombre. Todo precioso, ¿no? A continuación he vislumbrado otra interpretación, una en que alguien le ofrece a la chica todos sus recuerdos, toda su identidad, para librarse de todo ello. Para empezar de cero. Con una novia complaciente. Asesino del asesino. (Anti-)(héroe).

8.9.11

ORDEÑO INVERSO

En algún momento del siglo XXI se produce el siguiente cambio: el vaquero gallego llamado (?) Lois, una gran persona, uno de esos tipos con quienes te sientas a charlar y nunca olvidas ni la conversación ni el lugar ni la fecha, porque al fin y al cabo eres un turista y vas buscando estas cosas cuando te plantas en la Galicia rural con tus botitas y tu chubasquero, ese tal Lois, digo, desde siempre orgulloso de su identidad vaquera y su producción de deliciosa leche y de sus hermosas vacas holandesas y de su jornada de duro trabajo y de su lucha en la cooperativa contra los precios de los grandes distribuidores (lucha ésta que le ha llevado a tener ficha policial por unos disturbios en un hipermercado donde se volcaron palets de leche extranjera), el gran Lois, digo, en un momento dado, se sienta y considera las subvenciones que recibe por vaca productiva, de parte de la Unión Europea, y se pregunta muchas cosas, por la naturaleza de esa subvención, para empezar, por el origen de ese dinero, por la erosión que esa limosna (por otra parte absolutamente imprescindible para mantener a los animales) produce en su propia identidad, en su oficio, en su trabajo, en su actividad económica. Mira a sus vaquitas, se mira a sí, y luego a los turistas. Se difuminan las fronteras semánticas, hasta ahora tan claras, que separaban al vaquero Lois y a los excursionistas. La identidad de Lois, antaño ínsula firme, se deslee y las vacas cruzan plácidas un escenario de ciencia ficción.

6.9.11

DÍA DE LA (QUE TE PARTO LA) MADRE


La comadreja sale de la madriguera e intenta dejar atrás un mundo de metáforas, connotaciones y etimologías basadas en lo materno.

Sube a una colina. Sudando. Bebiendo y fumando. Lo que bebe es testosterona y lo que fuma Lucky Strike. Luego tose.

Luego sube de un salto a un descapotable y apoya el codo en la puerta. Gafas de sol. Cigarrillo en los labios. Necesita espectadores.

Abre el portátil y sí, hay wifi. Lo bueno de internet, piensa, es que nadie sabe que eres una comadreja. Ni con la webcam encendida. Abre una cuenta de Twitter. Pasa veintiocho minutos tratando de acuñar el tuit definitivo, un acceso de genio demoledor capaz de ganarle el estrellato digital con menos de ciento cuarenta caracteres. Cierra Twitter.

Luego abre dos pestañas. Con una de ellas busca trabajo. Tendría que ser algo que pudiera hacer desde casa o desde un Starbucks, que me dejara libre al menos una parte del día, y preferiblemente relacionado con sectores creativos: diseño gráfico, coolhunting, escritura freelance, etc.

Con la otra abre 4chan. Cierra el portátil, baja de la colina, vuelve a su madriguera la desmadrada comadreja.

28.8.11

TODAS LAS PALABRAS ACABADAS EN "-DUMBRE"

A veces, la incertidumbre está muy bien. Me visualizo en 2021 y observo que mis errores de siempre han ido esclerotizándose y mi pelo cayéndose y algunas manías beneficiosas (como la de afeitarme todos los días, como la de vestirme exclusivamente en Springfield y planchar a conciencia y usar gafas sin montura) han desaparecido. Sigo con el blog. Sigo solo. Bebo un poco más, y fumo. También me creo a flote a ratos y a la deriva a otros ratos pero desde esta perspectiva está claro que lo que predomina es la deriva, solo que no me doy cuenta porque el cambio ha sido gradual. Mantengo la esperanza de que todo cambie pero ya es otra cosa, un rito maquinal, como las velas de aceite que enciende mi madre delante de la foto del abuelo Nicolás. La credibilidad de esa esperanza  se ha erosionado poquito a poco. He cambiado de gustos musicales. Ahora oigo blues americano de los años treinta y cuarenta del siglo XX, y lloro. Es todo bastante patético. La casa sigue sin estar limpia ni yo he empezado a hacer ningún tipo de ejercicio ni como mejor ni he aprendido idiomas. Dedico más tiempo al ejercicio de la nostalgia. ¿Pero nostalgia de qué? Y esto es lo más patético de todo: del paleto que era yo a los veinte años, recién llegado a la metrópoli manchega, hiperestésico y con cara de idiota, virgen, incapaz de hablar con chicas ni con nadie, aficionado a infinitas caminatas de madrugada (como ahora) y a cierto tipo de rock independiente. Convencido de que mis camisetas me conseguirían las novias y los amigos que yo no podía conquistar por mí mismo. Vestido con perpetuas camisetas negras de grupos de rock compradas en la Discoplay. Capaz de flotar durante toda una tarde en el brillo de todas y cada una de las hojas del único árbol que veía desde mi ventana. Fumeta y romántico. Con falta de higiene. No solipsista. En absoluto solipsista. El exacto contrario a un solipsista: un enamorado.

22.8.11

LA PLAYA DE TODOS LOS DOMINGOS

A los niños domingueros se los reconoce, cómo no, por el corte de la camiseta de tirantes que llevan de lunes a sábado. Y por otras cosas. Son los reyes de la playa un rato, de tres y media a cinco y media, pero su reinado no es total ni siquiera en esas dos horas, porque tienen prohibido bañarse debido a los cortes de digestión. Luego vuelven al agua, pero ya están allí esos otros niños, con quienes jamás se mezclan. Empiezan infinitos castillos de arena y no los terminan, porque son las siete y mamá los llama a gritos para que recojan los trastos. Tienen demasiados trastos que deben ser lavados uno a uno. Hay más gritos, después, porque papá no quiere ver ni un grano de arena en esos pies que están a punto de subir al coche. Siempre salen tarde, enfadados, agotados y tristes, y en eso se parecen a sus padres, que finalmente se resignan a largas retenciones en el camino de vuelta.

Pero no vuelven de vacío. Llevan consigo mucha arena. No en los pies, es cierto. En el culo. Como de contrabando. La verá mamá más tarde en el baño y no podrá creerlo, como todo domingo playero. Hará algún comentario despectivo, pero luego dará sus besos y encenderá el ventilador del techo y cantará una canción que los transportará hacia el sueño.

Y saben qué. También están las manadas de adolescentes domingueros, que no cargan con sombrilla ni mobiliario plegable, sino apenas una mochila que contendrá: una toalla, un bocadillo de tortilla envuelto en papel de aluminio (de plata), crema solar, un reproductor de mp3 y una botella templada de tinto de verano Sandevid. En el mp3: techno, Estopa, Platero y tú y Lady Gaga. Hay dos chicas a las que los demás no hacen mucho caso, para las que ya es hermoso haber sido invitadas por la pandilla de la pedanía. Una tiene un poco de sobrepeso, la otra apenas rellena el bikini con los pechos, y no saben qué decir. Participan de soslayo en los juegos de pelota y las aguadillas. Miran y sonríen a los machos alfa del grupo, pero no les dirigen la palabra. La chica espigada recibe una aguadilla de uno de ellos, no se sabe cómo. A ciegas, tratando de sacar la cabeza del agua, palpa los músculos de David y se rinde a una extraña sensación de indefensión sexual que la deja excitada y confundida el resto del día. La escena no se repite para ella (para las otras, para las tetonas y descaradas, se repite muchas veces, e incluso el gallito las premia con una erección que es celebrada con risas y deseo). Las chicas impopulares suben las primeras al autobús y el resto del grupo se sienta más atrás, desde donde no se distinguen las conversaciones. Ellas no hablan de nada mientras anochece en el camino de vuelta. Pero también traen arena de contrabando. En el vello púbico, en los pliegues de los labios de la vagina y en el ombligo. Aparecerá después, durante la ducha caliente que las espera en casa, mientras llaman a la puerta del baño para que se den prisa.

Toda esta arena va a un lugar. Pasa por el desagüe de la ducha pero no entra a los conductos sépticos. Es filtrada. Alimenta la Playa de Todos los Domingos, cuyas arenas son míticas por su blancura y su suavidad. Donde los niños no son llamados a recoger los trastos y elevan torres defensivas hasta que se hace de noche. Donde brillantes bicicletas los esperan para ir a jugar después de eso y sus hermosas madres los acogen en el regazo bajo la luz de las estrellas. Donde las adolescentes desmadejadas y prepúberes ayudan a los chicos a encender hogueras, y beben y fuman marihuana y tienen historias que contar y se bañan desnudas a medianoche y abrazan y besan en el agua a muchachos súbitamente desinteresados por el mundo del tuning. Y también los solipsistas del mundo que solo registran y escriben los pormenores de este paraíso vacacional tienen permitida la entrada, porque trajeron tanta arena en sus inadecuados zapatos, de contrabando, el domingo en el camino de vuelta.

17.8.11

LIT ET RATURES

De entrada voy a pedir perdón: a/ por tomarme demasiado en serio b/ por no tomarme en absoluto en serio, pero c/ hoy he estado mirando mis libros y pensando: d/ ¿este par de anaqueles de libros de segunda mano han de convertirme en un escritor? y e/ ¿y si le añado a esta estantería (contra la que fotografiarme para los suplementos) una especie de fé, algo así como f/ "siempre he querido escribir, nunca he podido imaginarme haciendo otra cosa g/ escribo mientras sueño h/ mi vida entera es la literatura"? i/ ¿Y si me hago una página web y un facebook bien de fotos mías con barba y citas de maestros argentinos? j/ ¿Y cuál es exactamente la recompensa? La recompensa varía. Están las invitaciones a congresos. Las lecturas en institutos cervantes, las mesas redondas. K/ Todo eso de la ebriedad del escritor, ja ja, los psicólogos lo conocen desde hace medio siglo, se llama flow y equivale a estados de concentración total, como los que puede tener un cirujano o un piloto de carreras: la percepción del tiempo se distorsiona y se liberan endorfinas de forma masiva, adrenalina, testosterona. L/ El silencio. M/ Ese camino a través de un muro de hormigón que andaron héroes mucho más valientes que tú y que yo, hace ya un montón de tiempo, n/ con el mapa genético y cultural del homo sapiens en la mochila, y eso cojeando o/ porque también era necesario cojear, pero p/ no es necesario en absoluto cojear. La literatura y los líquenes crecen cuando todos los caminos hacia la maduración están cerrados, q/ los virus. Eso que no vemos crecer, igual que eso que no vemos estrangularnos: r/ la conciencia, pero también la sangre: s/ la memoria, pero también la memoria táctil, qué se dijo, pero dónde tenías las manos cuando se dijo qué t/ tú y solo tú y u/ todos los demás v/ en el tiempo w/ que equivale a la palabra x/ escrita y/ para ser leída y z/ vaporizada.

11.8.11

V. & M.

Hoy hace exactamente tres años (11/08/2008) que conocí a Violeta, la preciosa pintora de quien escribí profusamente y que los lectores más veteranos de este blog (ja, ja) recordarán bien. Era el final de la tarde y había dulces brisas que pasaban por encima de mí, como decía Nick Drake. Primero la conoció mi perra, en el jardín al que solíamos ir a pasear, en aquella época. Después me senté a su lado.

Últimamente he estado recordando ese final de verano y ese otoño, profusamente. El sabor de los guisos que preparaba, el olor del óleo, etcétera. También y sobre todo el sexo. El sexo y el amor producen una memoria de un tipo especial: la memoria táctil. Conozco exactamente y para siempre la resistencia y la tersura de su vientre, cuando colocaba encima la palma de mi mano. La exigua fuerza periódica de su aliento en mi nuca: te la digo en kilojulios, si quieres, porque me la sé. Sus uñas en mi espalda, obvio. Las exactas solidez y humedad de sus labios. Y también la amplia gama de humedades de sus otros labios contra mi lengua, ya que estamos. Hostias. Si cierro los ojos puedo sentir todo esto, tres años después. Y oler, también. A amor. Luego abro los ojos y todo desaparece. La primera imagen que aparece (esta pantalla con la pared detrás, por ejemplo) es extraña: como si yo estuviese arriba, cayendo, y el monitor abajo.

Es mi religión. Se llama 2008. Mi lista de Schindler. Fuera de ella, fuera del altar, todo está en decadencia, en tinieblas. Y corre el mes de Agosto, y han pasado tres años. Y cierro los ojos, y rezo.

9.8.11

SE ME ESTÁ PONIENDO EL CULO CON FORMA DE SACO

¿Y bien? ¿Una nueva entrada de Solipsistas del Mundo? ¿Una en la que Mastronardi dibuja una nueva y sutil faceta de la soledad total? ¿Con su puntito de sarcasmo? ¿Con su pequeño salto al universal? A veces pienso que no hay nada más aburrido que un callejón sin salida. Me refiero a mi vida y normalmente, a continuación, trato de aliviar el drama añadiendo que, en el fondo, los callejones sin salida no existen. Luego me voy a la calle a por una caminata de seis horas a través de barrios desconocidos. Pero y qué me dicen de este blog. Que ni siquiera dispone de enlaces.

4.8.11

PHOTOSHOP

He pasado TODA la tarde editando la única foto de mi madre que tengo en el ordenador. Ahí le hemos dado duro, mi complejo de Edipo y yo, al Picasa Photo Editor, el Picnik, el Phoenix y el Picresize, durante seis horas (no sabemos Photoshop, ni lo tenemos ya que vamos). El resultado no es el deseado. Queríamos ver a nuestra madre de cuando teníamos ocho años, pero la instantánea fue tomada a nuestros veinticinco. Las fotos reales, las que queríamos ver, están en nuestra casa de nuestra capitalita mittelmanchega, y, como Butch Coolidge en Pulp Fiction, ahí no podemos volver.

En algún momento de la tarde, en medio de la asfixia, la sensación de estar perdiendo soberanamente el tiempo (¿?). En algún otro momento, pero menos frecuente, la sensación de compartir con la humanidad esa sensación de pérdida que los romanos enunciaban dum loquimur, fugerit invida aetas o sic transit gloria mundi o algo así. Como Julian Assange asomándose a una ventana porque hay una ardilla subiéndose a ese árbol. Como Humala tratando de recordar una anécdota de su infancia en Ayacucho, o algo así. Una igualación en la trivialidad que casi me convence de abandonar el solipsismo, fíjate tú. En el río llamado Agosto flotamos todos, solo que de río nada. Lago. Y caliente.

31.7.11

MÁS MITOLOGÍA DE CHIRINGUITO

Aquí mi amigo que me va a ayudar a cruzar el mes de Agosto con su barca. Solo que al mes de Agosto lo llama la Estigia y al ticket óbolo. Sube el aire, viejuno.

30.7.11

PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Recientes descubrimientos arrojan nueva luz sobre el caso de Eco del que les informamos ayer. Y tales descubrimientos no son otros que los que se refieren a Pan. Pan, hijo de Hermes y musa de Nietzsche y de Barrie, entre otros, estaba a su vez enamorado perdidamente de Eco, la lúbrica ninfa loca del episodio pasado. Viendo al chaval a punto de perder la cabeza, su padre Hermes, compasivo, le enseñó un pequeño truquito: la masturbación, técnica que posteriormente Pan legó a sus protegidos los pastores, de quienes llegó a la amplia humanidad. Amigos, le debemos mucho a Eco. Y a Hermes. Y a Pan. Y a los pastores. Desde este blog quiero romper una lanza a favor de esa actividad ecológica, hermética, pánica y pastoril. Y solipsista. Y gratuita.

29.7.11

UN BUEN BUEN CONSEJO

(Oído en un bar, probablemente la única anécdota de mi aburridísimo viaje aleatorio-mochilero).

Fíjate si estaba loca la tía. Le dije que aunque me consideraba una persona racional, aún le tenía miedo a la oscuridad en según qué circunstancias, como por ejemplo después de ver una película de miedo, o durmiendo en un sitio tétrico, o así. Y me dice. ¿Quieres superar tu miedo a la oscuridad? ¿Quieres dejar de imaginarte monstruos y fantasmas en menos de una semana? Es muy fácil. En cuanto te quedes a oscuras, empieza a masturbarte. Ningún espectro ni ser sobrenatural alguno quiere ver una cosa así. Pon los ojos un poco en blanco, mira hacia la puerta abierta del armario y susurra: "Esto es para ti". En menos de siete días, curado para siempre. ¿Y qué hiciste con ella? ¿Y tú qué crees? Le dije que la iba a llamar y pasé de su cara. ¿Pero seguiste su consejo?

NARCISOLIPSISMO MITOLÓGICO PLUS


No conocía el mito de Narciso y Eco. Sí, matadme ya. Ahora me he encontrado con la canción de Christina Rosenvinge y se me ha ocurrido que: Narciso es el perfecto solipsista. Cuando Némesis realmente se cabrea con él y lo obliga a enamorarse de sí mismo, esto no es más que una sobredosis de solipsismo, metabolizada en la escena en que el tipo, muerto de sed, se acerca a una laguna sospechosamente cristalina y contempla su imagen en el agua, cagándose de amor. Hasta tal punto llega su arrobo y su (suponemos) erección, que el pibe se convierte en una flor flotante, qué les parece. Ya no necesita sus ojos ni sus oídos ni el olfato con que solía detectar el deseo que provocaba en las lúbricas ninfas. Solo la perfección, y recordarse. En esto me recuerda mucho a esos blogs que hay por ahí con nombres bizarros y que solo leen sus propios autores, una o dos veces al año, lanzando suspiros ante lo excitante de su propio intelecto.

¿Y Eco? Eco no es simplemente una víctima más del soberbio Narciso, sino su perfecto revés. No puede hablar, no tiene discurso interior, ni siquiera es consciente de lo buena que está. Todas sus puertas y sus ventanas están abiertas a cualquier visitante, que siempre encuentra en ella lo que desea encontrar. Nada se reserva, todo lo devuelve, Eco. Y de ahí que su voz (más bien neutra) se haya descrito como la más hermosa de la historia del planeta.

14.7.11

MASTRONARDI ON A (N INTER)MISSION

Ahora que me he decidido a -de verdad- preparar la mochila, plantarme en la estación de tren y subirme al primero que pase, pienso en despedirme por unas semanas y concluyo qué bonitas son las elipsis narrativas. Y me pregunto si yo soy el único personaje de esta pequeña ficción que llamamos mundo por qué no puedo desaparecer entre entrada y entrada, qué soy yo en el intervalo y adónde iré cuando no me dirijan las palabras. Por qué dios no usa capítulos, como todo el mundo.

9.7.11

AHORA, LA DISOLUCIÓN

A veces escucho Radio 3. Hoy Empieza Todo, Carne Cruda, Disco Grande, Siglo XXI, etc. Un tema recurrente es "los grupos que deberían haberse disuelto hace por lo menos tres discos". O "los grupos que deberían haberse disuelto pero sin embargo siguieron y al final volvieron a ser creíbles". O "los grupos que parecía que iban bien pero en realidad visto lo visto deberían haberse disuelto después del segundo disco". Y siempre me pregunto: ¿Y los solistas? ¿Qué pasa con Dylan, o Springsteen, o Calamaro, o Joan Baez? ¿Por qué a ellos nadie les exige disolverse? ¿Acaso no puede un solista sacar un disco malo? ¿O siete seguidos? Y siempre me pregunto: ¿Y los solipsistas? ¿Qué pasa con nosotros? ¿Acaso estamos vacunados contra la maledicencia y la pereza? ¿Por qué nadie nos exige disolvernos? ¿Dónde está nuestra gira de despedida? ¿Nuestros grandes éxitos póstumos? A la mierda. Una voz nos dice: ahora, la disolución. Somos obviamente nosotros mismos. Podemos hacernos caso, o podemos Teddy Bautista.

7.7.11

AMIGO RAY

Dice Ray Loriga que la inteligencia y la bondad son la misma cosa, comprender al otro en ambos casos. ¿Qué otro, Ray? ¿Nos estás llamando a nosotros, los solipsistas del mundo que tan fielmente te leemos en las épocas buenas y en las malas, tontos y malvados? Si pudiésemos tener un enemigo público número uno, serías tú, Ray Loriga, porque no creas que no nos jodía cuando estabas casado con la valquiria. Pero no podemos. Ni comprenderte, tampoco. Y este plural, oh, este plural es mayestático.

3.7.11

ALBÁTROSES

Parece que era cierto lo de que es insoportable habitar esta ciudad en verano. Hoy nos hemos cocido, mi solipsismo y yo, bajo una capa de nubes en todo semejantes al plástico de un invernadero. Sudor continuo, abotargante, pegajoso, amargo. Tropical, pero sin el trópico. Hoy hemos pasado el día esperando el monzón aunque ninguno de nosotros sabemos qué cosa es eso. Pensando en Ballard, pensando en Joseph Conrad. Tal vez como esas grandes aves marinas también el ser humano esté diseñado para planear, y la materia sobre la que planea sea el Tiempo, en perfecta quietud, a la espera. Tal vez nos sea imposible no colocarle nombres a lo que está por venir, que por completo desconocemos.

30.6.11

¡OH, NO, OTRA VEZ NO!

E insisto: no existe la felicidad absoluta. Hasta el trabajo más deseable del universo tiene sus momentos.

29.6.11

EXPERIMENTOS CON GASEOSAS

Estas últimas semanas he estado escribiendo poco porque he realizado un pequeño experimento con la bohemia y el malditismo que paso a detallarles. En primer lugar cobré los atrasos del alquiler de un inquilino que me debía muchos meses. En segundo lugar, me compré obras mayores de Grossmann, Hrabal, Foster Wallace, Ramiro Pinilla e Ingeborg Bachmann. En tercer lugar, hice acopio de víveres en casa. Como para el apocalipsis termonuclear, amigos. En cuarto, pergeñé un horario de trabajo: leer durante dieciséis horas al día, comer-ducharme-mear-beber agua durante media, y hacer venir a una puta como colofón de cada jornada, hasta que se me acabase la comida, los libros o el dinero.


No he durado mucho, la verdad. Parece que los libros eran lo primero que se me iba a acabar, pero ya he parado porque, bueno, porque porque sí. Quería demostrar ante todo una cosa: que esa simplificación hasta lo minimalista que todos deseamos para nuestra propia vida no es otra cosa que el infierno si en un momento dado llega a realizarse. El proyecto bohemio definitivo de una parte de los literatos patrios, o sea leer y follar, no se sostiene más de quince días sin riesgo para la salud mental. ¿Qué clase de riesgo? Pues no lo tengo muy claro, pero Tequila, la chica que ha venido casi todas las noches, me daba pistas: ¿Qué es lo que lo tiene tan enojado, my man? Mi cara de mala leche iba en aumento, vaya usted a saber por qué. Por el momento, es uno de los enigmas literarios que menos me interesan.

25.6.11

SHOPLIFTERS OF THE WORLD

He encontrado esto. Somos uno.

23.6.11

ENREDOS

Tengo la mano izquierda sobre el Ctrl, la derecha (no están tan lejos) sobre el Alt. Estiro la punta del pie derecho todo lo que puedo, pero está claro que no voy a llegar. Queridos amigos, tocadme el Supr.

22.6.11

RENGO WRONGO INSIDE

Hay algo profundamente malsano y perverso y retorcido y maligno en la pregunta qué coño estoy haciendo aquí. Una maldad semántica, no sé si me explico. Como acabar con el coche en un callejón sin salida y entender que nos hemos equivocado de camino, y en ese momento deducir que ha habido un montón de bifurcaciones previas que hemos tomado mal, equivocándonos una y otra vez, hasta acabar aquí. Por qué nos preguntamos qué coño estoy haciendo aquí incluso cuando no ha habido bifurcaciones previas, o no es posible dar la vuelta. Por qué esa pregunta no queda reservada para situaciones esporádicas en que no sabemos dónde estamos, dentro de un contexto general de consciencia clara de la propia posición. Por qué da igual el contexto a la hora de las preguntas. Por qué qué.

15.6.11

EN OCASIONES VEO MASTRONARDIS

Todo el día hablando con personas (y una perrita) que no están. Del tiempo. De la mejor forma de cocinar un gazpacho manchego. Del 15M. De one hit wonders. De cuando éramos jóvenes, etcétera. Fantasmas. Pero yo también he desaparecido de la vida de mucha gente. Yo también soy un fantasma y suena el pito de la tetera y temblamos, mis amigos fantasmas y yo, ante la súbita y ruidosa irrupción de la realidad. Del vapor. De algo en definitiva con mucha más sustancia que nosotros mismos. Entonces nos miramos y, mientras tratamos entre todos de remover el azúcar con la cucharita, nos repetimos riendo ese viejo chiste de fantasmas: Si tú no crees en ti mismo, ¿quién lo hará?

12.6.11

S FOR SOLIPSISM


Ya me imagino que con la que está cayendo muchos de ustedes, amables lectores, me considerarán un chupóptero y un zángano (pero tampoco afinen tanto, amigos, que un chupóptero y un zángano vienen a ser lo mismo) porque no tengo que trabajar y vivo de las rentas. Solo una cosa les voy a decir: no se crean que pelearse todos los días con mis múltiples trastornos mentales no es cansao. Si un día no me veo obligado a contener a escobazos un brote de obsesión compulsiva es porque me estoy fabricando a toda prisa un casco de aluminio para impedir que la CIA lea mis pensamientos, y así siempre. Poco a poco, los solipsistas del mundo cuyo nombre es legión (no perdonamos, no olvidamos, espéranos) vamos entendiendo que no va a haber victoria final, sino una sucesión de batallas, retiradas, embanderamientos y acuerdos de paz (y muchas voces retransmitiendo todo en nuestras almendras). Como todo hijo de vecino, por otra parte, nos damos cuenta de que la calma definitiva es una quimera. Entonces creamos una ficción. Nuestro deseo crea una ficción. ¿El Nirvana? Más o menos: los anuncios de La Semana Fantástica de El Corte Inglés.

11.6.11

NOTAS PARA UNA TESIS

Ese problema del insomne que consiste en dar vueltas y vueltas en la cama, cambiando continuamente de oreja soporte, hasta que los tapones se te salen y vas a recolocártelos por enésima vez y te das cuenta de que en realidad no te hacen falta, porque el ruido está dentro, está infrarrepresentado en la literatura galaico-portuguesa del XVIII.

9.6.11

CONFESIÓN ESPONJOSA

Odio mi puta vida. Soy un fracasado de mierda. Tengo casi treinta años y trabajo de cocinero en una puta mierda de hamburguesería para gilipollas. Mi compañero del curro me martiriza todo el santo día, y no puedo ni decírselo a mi jefe, porque me rebajaría el sueldo todavía más. Lo único que le importa a este hijoputa es el dinero, el dinero, el dinero.

Fuera del trabajo, no hago nada tampoco. Mi mejor amigo es un borderline, con el que sigo yendo porque algo es mejor que nada. Estoy enamorado de una vecina, una chica sureña que acaba de mudarse aquí pero que solo me considera "un amigo" y nunca me verá como nada más. Me cago en dios.

Estoy colgado en esta mierda de pueblo porque ni siquiera soy capaz de sacarme el puto carnet de conducir. Suspendo el puto examen CADA VEZ QUE LO HAGO. QUE LE DEN POR CULO. Y lo peor es que vivo en la puta piña de debajo del mar.

4.6.11

EMERSIÓN/INMERSIÓN

Vale, me voy a poner nocillero. El asunto lo merece. Hace algunos años, el amigo Jean Baudrillard dijo en su "El éxtasis de la comunicación" que el acto de la observación requiere que el objeto observado se cubra y se descubra, que desaparezca a cada instante, pues la mirada implica cierto tipo de oscilación. Más adelante decía que esencialmente todos los objetos son ilegibles, y que reaccionaban a cualquier intento de interpretación "sumergiéndose de nuevo en el misterio". Ahora resulta que no sé qué científicos de la Universidad Tecnológica de Chalmers han conseguido producir luz con unos espejos móviles. Repito: producir luz de la nada, solo con un espejo en movimiento ultrarrápido. Según la teoría cuántica, el espacio vacío no existe: bulle en realidad de partículas virtuales a punto de ingresar en lo real. Hay un experimento con espejos (ja, ja) muy interesante: si los aproximas lo suficiente, el número de fotones entre ambos deja de ser virtualmente infinito para ir reduciéndose por problemas de espacio. Crece mientras tanto el número de fotones virtuales que queda fuera de los espejos, y éstos crean una fuerza, llamada de Casimiro, que presiona los espejos entre sí, en magnitudes medibles. Yo no soy científico para nada, pero la idea de los fotones yendo y volviendo entre el mundo real y el hipotético, superpuesta al poema de Baudrillard sobre los objetos sumergiéndose como cachalotes en las fosas sin luz de los océanos, me ha emocionado, me ha enriquecido, me ha puesto los pelos de punta, me ha volado la cabeza.

Me he gastado tres y medio de mis diecisiete euros en un kebab de ternera. Cada vez me siento más como un personaje de Auster(o). Buen fin de semana, amigos.

3.6.11

STONE TEMPLE PILOT

En la mochila solo puse una especie de pan o galleta, algo sumamente arcaico, una receta fósil a base de harina integral, agua y sal que no ha cambiado desde el neolítico y que sería sacrílego actualizar. Con eso a cuestas, inicié el Camino. Todo en este Camino, a diferencia de otros Caminos, está pensado para que el peregrino se encuentre solo consigo mismo y con la naturaleza, y no encontré a nadie ni siquiera en los refugios para pernoctar. Mucho valle, mucho riachuelo, mucha piedra. Cada vez más piedra desnuda, más frío. Paisajes, sutil falta de oxígeno, euforia, cansancio, pan. Y al final, el Templo. En el templo, que huele a incienso y está vacío, abundan los artefactos de la fe: dedos incorruptos, por ejemplo, ampollas de marfil y cristal de color que guardan la sangre de un santo que aún es capaz de licuarse de repente. Un museo de efectos anómalos sobre tejidos biológicos, todo bajo una luz diseñada mediante Verfremdungseffekt, o sea, buscando el extrañamiento.  Qué pobres artefactos, qué ingenua estafa. Qué queréis venderme enseñándome un modesto ejemplo de momificación. ¿Es esto todo lo que podéis convocar? A continuación, convoco yo una angustia poderosa como una piedra, mientras salgo del templo y emprendo el viaje de regreso.

2.6.11

EL IMPERIO DEL SOL-IPSISMO

El recuadro del Blogger está en blanco (bueno, casi en blanco, ahora). En la calle de mi casa no hay absolutamente nadie. Tengo 16,85€ en mi cuenta y no sé por qué se están retrasando los pagos del alquiler de mis inquilinos este mes. Este verano será largo y diáfano y vacío. Blanco como el fuego central de los sopletes. Me lo han advertido y espero que sea cierto: mi horrible ciudad sureña se queda desierta en julio y agosto, quienes tienen que trabajar en ella van y vienen desde sus segundas casas en la próxima playa, porque el verano aquí no se puede soportar. Todo esto me hace pensar en Ballard, en el sol de Ballard que es el sol del olvido, de un trapo húmedo y cálido que borra una pizarra en la que está escrita toda la cultura occidental. Y voy a sumergirme, eso está claro. En un sol de color blanco, o qué.

1.6.11

TRIESTE ON MY MIND

No es que haya estado yendo a un psicoanalista ni nada, pero en los últimos tiempos he recordado (pero el verbo no es recordar, claro) una cosa que oí una vez y que creo que me ha moldeado en más de un sentido. Se trataba de una entrevista radiofónica a un escritor, no me acuerdo del nombre, y el locutor le preguntaba que por qué se había ido a vivir a Trieste. No conozco a nadie en Trieste -contestó-, ni hablo apenas italiano ni tengo que hacer ningún trabajo aquí. Estas circunstancias son las ideales para la literatura. He tenido ensueños recurrentes desde ese momento con ese escritor desconocido paseando por la mañana por la ciudad de Trieste, y también veía a un pequeño pez de acuario en el acto de ser liberado en el Océano Pacífico del Ser. Es posible que mi vida ahora mismo (incluyendo mi cuadro clínico) tenga mucho que ver con ese comentario escuchado de pasada hace ya unos seis o siete años, un efecto mariposa mental con terribles ciclones al otro lado que no van a dejar más víctima que yo mismo.

NO TODOS LOS DÍAS ANOCHECE EN CIUDAD DORMITORIO


En el blog de este tío hay un montón de dibujos analógicos, con partes cortadas y pegadas, sí, de los verbos cortar y pegar, de verdad.

Los dibujos del blog de este tío están a mitad de camino entre el boceto, el apunte, el ejercicio y el fan-art. Debajo de los dibujos del blog de este tío hay, claro, tebeos de superhéroes. Pero esos tebeos no aparecen.

Los textos del blog de este tío son recreaciones de palabras oídas en un autobús. Las decían unos tipos que conocían a otros tipos que habían luchado con BatmanTM.

Una referencia sobre otra referencia sobre otra referencia, un poquito de angustia líquida escapándose entre unos dedos de papel (pulp). Alusiones a lo inútil, a lo ridículo, al Hombre MantaTM, a caer y a volar. A lo real y lo ficticio. Luego, alusiones a esas alusiones. No todos los días llueve en Ciudad Dormitorio.

26.5.11

FINAL M FANTASY


Pensar en suicidarse es chachi, y me ha costado un montón de horas dar con ese adjetivo. Pensar en suicidarse es el recurso de las personas más cool de la tierra, aquéllas a las que les importa tres leches que el cielo se caiga sobre sus cabezas o que un parásito intestinal sufra un ataque de claustrofobia y simplemente tenga que salir. ¿Los y las supermodelos? Conforme tú las ves ahí hipernaturales están pensando en la sensación de abrirse las venas con un cúter oxidado. Es cierto que sufren terribles desórdenes alimentarios, que guardan una colección de bolsas llenas de vómito debajo de la cama del hotel, que son adictas a la cocaína y que no pueden desvincularse de ese novio parafílico que las trata como carne. Pero ché, y lo mona que salgo pensando en la muerte. Yo también lo hago. No es que a mí nadie me haga foto alguna, por supuesto, pero suelo ponerme en modo suicidio violento cuando salgo a pasear por la calle. No me extrañaría haber conquistado a alguna sureña ingenua con mi look mortal, por el camino.

Yo no voy a suicidarme, eso lo tengo claro. Demasiada pereza, demasiada pusilanimidad para tirarme de una torre. Me causa rechazo el ataque de nervios que te tiene que dar, en los momentos previos. A mí me gustaría suicidarme sin enterarme de que lo estoy haciendo. Y sin prisas, tampoco. Sin saber cuándo va a ocurrir. Visualizo mi suicidio-sin-enterarme y siempre me veo guapetón, tranquilo, feliz, triunfador. Provoco miradas de admiración incluso cuando apenas se ven de mí los tobillos y los pies, porque me he caído a un camión de basura. Se me escapa una sonrisa de medio lado con estas fantasías, y seguramente es esto lo que enloquece de amor a las chicas que me cruzo por la acera. A las que no hago ningún caso, porque es que, oiga, donde se ponga la muerte.

24.5.11

SOLIPSISMO REAL YA

En esta ciudad en la que llevo ocho meses también hay acampada de Democracia Real Ya, movimiento que también a mí me produce un montón de sensaciones emocionantes y que apoyo a ultranza. Pero cómo lo apoyo. No a través de mi cuenta falsa de Facebook, porque ese personaje dejaría de ser creíble si en lugar de poner estados tipo "En la ducha. Mmmmmmmm" cogiera de golpe y empezase a exigir cabezas. Tampoco puedo plantarme en el campamento, porque a/ recordad que soy un sociópata y b/ mi obsesión con vestirme solo de Springfield me hace desentonar. Mis impulsos de atracción y repulsión se equilibran en un momento dado y me hacen dar vueltas en torno a la plaza, como un satélite. Yo apoyo las asambleas pasándome por allí dieciséis veces al día, sin detenerme, mirando al suelo, poniendo cara de concentrado. Y en efecto estoy concentrado: estoy en plena ensoñación, una en la que dirijo a las masas de indignados el discurso perfecto, algo entre Braveheart y Rosa Luxemburgo, que las hace alzar los puños y tomar la ciudad y el Banco de España y el Corte Inglés sin dejar de sacarme a hombros de todas las plazas por las que discurren. Sudo. Sudo mucho, porque igual son las cinco de la tarde y yo ya llevo ocho vueltas en el cuerpo. Me emociono con mi propio discurso solipsista. Humedezco las mangas de mis camisas de cuadros. Soy el peor revolucionario de la historia, pero el pathos de la revuelta arde en mi cerebro como en el del más comprometido de vosotros.

17.5.11

MOMENTO DIDI

Me cuesta mucho trabajo no sentirme como un actor engreído que se planta en medio del escenario y proclama que no está dispuesto a decir ni una línea más hasta que no le expliquen detalladamente su motivación. Entonces una voz le responde Bueno, hombre, no te pongas tan dramático, que ya viene de camino. ¿Y tú quién eres, si se puede saber? ¿El ayudante de dirección? Qué ayudante de dirección ni qué ocho cuartos. Soy yo, Estragón. Gogo, para los amigos.

15.5.11

NAVEGADOR

He salido a la calle. Los gráficos la verdad es que están muy bien. Pero la mayoría de los enlaces están rotos.

UN CORTO NOUVELLE VAGUE EN BLANCO Y NEGRO

He ido a la playa. A hacer no tengo claro qué, a pasearme por ahí con cara de dandy y pantalones remangados, supongo. El mar, el sol y la arena tienen una cualidad profundamente metafórica que me imagino que es lo que hace que uno se sueñe tantas veces en la playa. El sol es lo que brilla mientras uno está vivo, el mar es el final de todas las cosas y la arena es el tiempo. En las pelis, después de los naufragios, aparecen baúles desvencijados en la arena, y los náufragos se queman la piel, un poco como castigo por no haber palmado en el mar. He aguantado cincuenta minutos justos. Luego me he sentado en una terraza de un bar de ingleses y me he pedido una ginebra, como un personaje de Vilas. A diferencia de lo que suele ocurrir en sus poemas, ninguna mujer ha venido a ofrecerme sexo oral. Me han cobrado cinco euros por un puto chorro de Seagram's. La ginebra también es metafórica: la ginebra somos todos nosotros, la tranquila latencia de nuestra capacidad de llorar.

9.5.11

UN PASO MENOS HASTA LAS SIETE PLAGAS

Sí, sepan que el apocalipsis anda cerca. Este blog tiene página en Facebook. Sígannos y no se pierdan ninguna actualización, que luego sus amigos empezarán a comentarlas y ustedes se quedarán toda la noche sin poder decir nada.

8.5.11

METAPASTA

Estoy muy de acuerdo con Jean Daniel cuando nos recuerda que el dinero no es más que un lenguaje, un conjunto de símbolos que significa(ba)n el alquiler de este mes o un Bugatti Veyron o una bolsa de gusanitos. Y que últimamente este lenguaje está perdiendo referente, correlato, apoyatura, material, significado. Que de un tiempo a esta parte el capitalismo financiero está haciendo que el dinero hable casi exclusivamente de dinero, como un metalenguaje, como la mise en abîme con que se puede representar el asunto de las subprime. Se me ocurre que no es casualidad que la literatura también iniciase esa deriva metaliteraria más o menos al mismo tiempo.

6.5.11

LA PATERNIDAD Y LOS SPEJO'S SON ABOMINABLES

Como ya comenté por aquí, mi larga estancia en el psiquiátrico no solo no alivió apenas ninguno de mis problemas mentales, sino que me añadió la terrible obsesión que vengo padeciendo con el tema de la normalidad. Ahora tengo la imperiosa necesidad de cortarme el pelo al menos una vez al mes en una peluquería de centro comercial o similar, de afeitarme todos los días, y de comprar toda mi ropa en Springfield. Esta larga e innecesaria perífrasis viene a servirme para contarles que esta mañana he estado en la pelu, y que no habiendo más revistas disponibles, he hojeado un ejemplar de Padres Hoy mientras esperaba.

Aún me dura la sensación de estupor y el convencimiento (irreversible) de que jamás voy a tener hijos. Además, la sospecha de que las revistas de puericultura son una herramienta de alguna oscura organización secreta de psicólogos que tratan con ellas de captar clientes. El método es sencillo: basar la publicación en dos premisas tan absurdas como maléficas. La primera, que el amor de los padres hacia los hijos es infinito. La segunda, que el tiempo de que disponen también lo es. Así, uno nunca se va a encontrar en esta revista un artículo sobre llego cabreado y agotado del trabajo y mi hijo ha decidido pintar las paredes con un rotulador permanente, sino uno sobre niños artistas: ¡fomenta su creatividad!. Ni un ¿es lícito amenazar a mi hijo con entregarlo al hombre del saco si no deja de escupir la comida en dirección a la tele?, sino un ¡haz las verduras más divertidas tallando personajes de dibujos animados en las zanahorias cocidas! En serio. He estado sumando los tiempos que recomiendan en las notas de tipo Estimula su lectoescritura: lee a tu hijo sonetos del Siglo de Oro durante al menos una hora y media al día o Relájalo y refuerza su vínculo: aprende a masajear sus chakras y practica tras el baño, durante sesenta minutos. Estas y otras sandeces suman más de veinticuatro horas al día. Nada se dice de disciplina, de cómo conllevar los cabreos, del placer de saltarse todas las normas y darse un atracón a chuches, de enseñarlos a poner la tele solos para poder dormir el sábado un rato más. La revista puede resumirse así: Eres un padre (o mejor dicho una madre, que es el target natural de la publicación) de mierda. Tu hijo te estresa y te revienta, que es el motivo por el que has venido a comprarte este panfleto, por una única razón: porque eres una egoísta malvada que no tiene tiempo para su hijo por sabe dios qué, trabajar o cualquier maldad similar, y ya puedes hacerte a la idea de que estás criando un drogadicto violador maltratador de gatitos, empieza a buscar ayuda psicológica. Algo así. Luego ha llegado mi turno y me han lavado la cabeza de esa forma tan amniótica (¿la notas fría o caliente? está perfecta) y me han dejado peinadito y normal como un cajero de la CCM que tuviese tres críos.

3.5.11

... AND JUSTICE FORAL

No me acuerdo de qué periódico era. El titular, bien de píxeles, decía: "Se ha hecho justicia", y estaba sobreimpresionado sobre el clásico retrato de Bin Laden, sonriente y barbudo, con turbante blanco. Esta mañana hacía calor. A mí la primavera me recrudece las obsesiones (todavía más), seguramente como forma de defenderme de la invasión de escotes y camisetas de tirantes. Así que ahí iba yo paseando en medio de la súbita explosión del mes de mayo con el titular en la cabeza, y el careto de Osama también.


Así que se ha hecho justicia. Sin juez, sin fiscal, sin abogados, sin costas (bueno, costas sí ha habido, me temo), sin sentencia, sin pelucas, sin caricaturistas de sala. Se ha hecho justicia como cuando el tío hijoputa aquél que te amargaba la vida en el instituto pilla un cáncer de colon a los treinta y cuatro. Como cuando te encuentras un billete de cien pavos por la calle. Como cuando al munipa le caga una paloma en tó la gorra, etcétera. Justicia kármica. No, justicia Puerto Hurraco. Como cuando el productor de cine aquél hijoputa que no le quería dar el papel a tu colega se encuentra la cabeza de su mejor caballo debajo de las sábanas. Y grita. Justicia gritada. Justicia animal.

Ya sé que me estoy poniendo un poco estupendo, pero el derecho es el intento del género humano de apropiarse el papel del karma (de los cojones), el papel de los animales. Mal o bien, la justicia es un invento humano, prometeico. No se puede delegar. Mejor dicho: no se debe (re-)delegar. La justicia es la barrera que nos separa de las teocracias y de la guerra, de los imperios y del mal. Nadie como estos cuatro para tirar cuerpos al océano.

1.5.11

SALUDO AL SOL(-YSOMBRA)

Atentos a una cosa que os voy a decir: el amor borra letras de vuestro nombre. A veces literalmente.¿Recordáis cuando fui con mi novia anarcosindicalista a visitar a mis padres al pueblo por navidad? Mis viejunos nos llamaban Mastronardyvioleta (es un decir). Siempre te borras cuando quieres a alguien. A tu identidad esto le suele joder mucho: no por nada lleva treinta años poniendo ladrillos en algo llamado edificio egoico, y de golpe llega una tiparraca que dice que mejor tiramos este tabique para ampliar al solarium. Recuerdo esa sensación de borrado. Con nostalgia. Daría todas las letras de mi nombre porque volvieras. A veces las remuevo y las dejo encima de la mesa, como una especie de ofrenda, como tratando de transformarlas en tu cuerpo, como un alquimista. A continuación me despierto y ahí están: soy yo. Pues qué bien, Mastronardi, buenos días.

28.4.11

UNFANDOM

Por más que diga "soy superfan de éstos" o "me declaro fan de esta tía" es mejor no creerme.  De quién soy fan, ya en serio, ¿de los Pixies? Por favor, si solo me sé el nombre de dos de sus miembros. No. Pertenezco a una raza de asténicos que jamás han sido fans (y fijaos qué sucedáneo, el fandom) de nada ni nadie. Somos legión. Muchos nos metemos en poesía. Tiene todo el sentido del mundo que después de una década de astenia afanática nos topemos con algo como Los perros románticos y se nos vuele la cabeza. Pero mucho cuidado. Dejemos tranquilo a Bolaño. Este material es demasiado delicado, demasiado necesario.

25.4.11

OXÍMORON FLAGELANTE

Los católicos lo intentan, pero oh. Ni un año ni una semana pueden ser santos. Santo es lo que no muere ni se corrompe, las escrituras si queréis, el dedo de Santa Teresa, pero no una semana. No hay nada más impío que el tiempo, escríbase con minúscula o con mayúscula. Nada más obsceno que la entropía, que la vejez, que el olvido. Ninguna herejía como el primer lunes de después de las vacaciones.

19.4.11

EL EPISODIO DE LAS PATATAS

¿Saben la gente ésa rara, el típico viejuno solitario que compra en el Mercadona una bolsa de patatas nuevas y descubre que tres de ellas no son nuevas, y vuelve al Mercadona y monta un pollo, y un año después sigue acordándose de la pequeña estafa e informando a quien quiera oírle o tenga la mala fortuna de encontrárselo cerca de la zona de las patatas? Hasta cierto punto los entiendo. En sus casas silenciosas el episodio de las patatas viejas suena como el campanazo de la traición definitiva. Solipsistas como nosotros, obviar esta historia sería como obviar la trama principal de la película del año. Coño, dejaré de entenderlos, si soy uno de ellos.

18.4.11

LA PALABRA "NUNCA" ES RADIACTIVA

Abundan en la interné las declaraciones anónimas de amor. Para cerrar el círculo del anonimato, la declaración no se dirige a su destinatario-a, sino que se cuelga en el vacío ciberespacial sin más esperanza que generar comentarios bienintencionados. Esto no suele ocurrir. Los navegantes topamos con la declaración y pasamos de largo. Si es que pasamos por ahí en absoluto. Sin embargo, todo está lleno de tequieros más o menos elaborados, y a mí se me ocurre que a nuestra especie le gusta creer en la existencia flotante de declaraciones de amor que no son escuchadas por nadie. Aunque nuestra ciencia lingüística desmienta esa posibilidad. Creemos que las declaraciones de amor (y ya que vamos, el amor también) son entes fantasmales que pasan a través de nosotros, o que nacen de nosotros y están vivos. Platonismo, vaya. Pero un tipo de platonismo un poco cateto, un poco supersticioso, como la raza humana en esas pelis de ciencia ficción en que los extraterrestres vienen, hacen las pirámides, las utilizan como central nuclear o como pista de despegue o vaya usted a saber qué y luego desaparecen, dejándonos mirando la montaña de piedras y rascándonos la coronilla a la espera de una señal que nunca, nunca, nunca habrá de producirse.

15.4.11

AUTOHARDCORE

Alguien viaja diez minutos hacia atrás en el tiempo. Sale de la máquina, y obviamente se encuentra a sí mismo poniéndose guapo para el viaje, con la colonia y el peine en la mano todavía. Se abraza. Se besa. Medio por error medio por probar se vuelve a besar, esta vez en la boca. Se vuelve a abrazar, ahora con todo el cuerpo. Piensa por qué no y se mete la lengua en la boca, a ver qué pasa. Una cosa lleva a la otra y acaba echando el polvo de su vida, pero madre mía del amor hermoso la cantidad de preguntas que le asaltan cuando termina, echado desnudo junto a su propio cuerpo durmiente, frente a la máquina todavía abierta. Cómo decirse a uno mismo ha estado bien pero ahora no estoy buscando una relación. Cómo no darse el número de teléfono. Pues algo de eso siento yo ahora mismo, porque alguien, o sea yo, ha estado revisando este blog y de paso mi vida, quitando trozos, editando otros, ordenándolo todo. Penetrándolo todo con unas tijeras de podar. Que todavía tengo en las manos, manchadas de sangre.

11.4.11

MONOPOÉTICA

Me he invitado a mí mismo a participar en la primera edición del festival individual Monopoética, que dará comienzo dentro de unos veinte minutos, a lo largo de quién sabe cuánto, en el cuarto de baño de mi casa.

9.4.11

AEROPUERTO INTERIOR


Cuando oigo la palabra "insomnio" visualizo a un padre de familia que debe levantarse a las siete de la mañana, y  por tanto se mete en la cama, con los dientes lavados, a las once menos cuarto de la noche. Lee unas páginas de un pesado libro, u oye radio deportiva con unos auriculares. A continuación apaga todo y cierra los ojos. Los acontecimientos del día, las pequeñas humillaciones, la angustia, el spleen, se agitan en su cabeza, le plantean vagos planes de venganza, o el espíritu de la escalera le sugiere contestaciones perfectas que ya no va a poder emitir. Son más de las doce y la cuota de sueño ya es inalcanzable, lo que aumenta los niveles de ansiedad del hombre, la urgencia de los planes, el movimiento compulsivo del pie. A las dos se levanta y se bebe un vaso de leche caliente, perfectamente asquerosa. No se atreve a volver a la cama, así que enciende la tele y ve un rato de teletienda. Está molido. Vuelta a la cama. Vueltas y vueltas. Ya sabe el horror que le espera en unas horas, el larguísimo día fantasmático si no consigue pegar ojo. Empieza a clarear por la ventana y en su paisaje interior hay ruinas, o mejor dicho naufragios, porque es una escena submarina. Cosas así.

Eso visualizo cuando oigo la palabra "insomnio". Para esto que está pasándome ahora la palabra es otra, quién sabe cuál. De hecho, si no la sé yo en calidad de solipsista entonces nadie. No está escrita en ningún diccionario. Tengo sueño y estoy triste: ambas cosas se apoyan la una en la otra, como naipes, y se mantienen en pie.

3.4.11

EL TIEMPO A TU FAVOR

Sueño con una sustancia oleaginosa que de algún modo va llenando el plato que tengo delante, un plato hondo, de loza de la de antes. Me la voy comiendo con una cuchara más bien pesada, de las de antes también. La cosa no termina nunca y, dentro del sueño, tengo un ensueño: la de que soy un animal marino, una mantarraya o algo así, y que mi diseño genético es el perfecto para nadar en esa sustancia con la boca abierta. Me visualizo buceando leeeeeeeeentamente y comieeeeeeeendo aceite. Luego caigo en que el aceite es el tiempo. En cuanto averiguo la estructura metafórica del sueño me despierto, claro. Y tengo mucha sed.

1.4.11

UN JIM HAWKINS CON HIELO, POR FAVOR

Oh, por favor, no puedo más. Que pase algo, lo que sea. Dijo el farero.

22.3.11

EL TÁRTARO


¿Metáforas? No puedes vivir con ellas ni sin ellas, ¿verdad? Para mí, lo realmente inquietante de las metáforas es que solo son elásticas hasta cierto punto. Puedo producir con mi glándula metafórica algo como que la vida es el steak tartare que se está comiendo ese tipo con pinta de camionero de la mesa de al lado, algo quieras que no bastante arbitrario y gomoso, pero una vez que la sustancia ha caído en el plato ya no se puede decir no, la vida es el sándwich mixto que estoy esperando mientras el camionero se come su steak tartare, porque no funciona así. La vida es el steak tartare y punto. No tu sándwich mixto. Ni siquiera el acto de esperar tu sándwich mixto, por favor, qué ordinariez. El filete tártaro que ese tipo rudo de al lado aliña con salsas tan picantes que necesita platos de aluminio, ésa es la vida, mírala reducirse en un plato ajeno, saliva, huélela. No puedes pedirle un trozo porque sabes que te destrozaría la cara a puñetazos, pero haz todo lo posible para experimentarla mientras dure. Después mordisquea el sándwich, paga la cuenta, abre un blog.

21.3.11

EL BLUP

En los años 80 vimos demasiadas pelis y series de TV, así que un día alguien (el abuelo, un primo, alguien) encontró un simpático extraterrestre perdido por la calle y tuvimos que adoptarlo. O el extraterrestre se presentó aquí, ya no me acuerdo. Sin comerlo ni beberlo de golpe un día estábamos todos adecentando la buhardilla para que nuestro pequeño amigo se sintiera cómodo: un balde lleno de agua templada (19ºC) y con una piedra musgosa en forma de U en el fondo, a modo de cama. Pósters de Michael Jackson en las paredes y de Miguel Ríos. Para comer tofu, surimi, sushi de gambas, olla gitana. Pelotas de goma para jugar y la tele para estudiar nuestra cultura.


Un día nos despertamos de madrugada porque el extraterrestre lloraba en el piso de abajo. Acongojados descubrimos que el pobre Blas (como lo bautizamos, porque parte de lo que pensábamos que era su cabeza se parecía a la cabeza del limón Blas, de Barrio Sésamo, solo que en lugar de pelo negro lo que tenía era un ramillete de filamentos venenosos) había tenido insomnio esa noche y había bajado a inspeccionar nuestra cocina, y que al abrir el congelador había tenido un pequeño shock nervioso al encontrarlo lleno de carne congelada. ¿Pero qué diablos es esto? No entendía nada el pobre Blas.

Entonces toda mi familia empezó a atropellarse, a quitarse la palabra unos a otros para explicarle cuanto antes, para tranquilizar a nuestro amigo. Pero yo me quedé callado. La eficacia estética de colocar a un extraterrestre en el seno de una familia humana (como pasa en E.T., como en Alf) consiste en un fenómeno llamado perspectivismo: la mirada extraña se nos contagia hasta cierto punto, vemos a través de esos diecinueve ojos la realidad cotidiana que nos rodea como si la viéramos por vez primera, etcétera etcétera. Todo estupendo y nosotros encantados. Hasta que te despiertas una mañana a las cinco a eme y miras un congelador abierto lleno de carne y sientes que se te revuelve el estómago. Para llorar, Blas emitía un sonido como de algo sólido colándose por un desagüe. Hacía "Bluuup, bluuup". No podía parar. Mi familia no llegaba a ninguna explicación coherente entre trozos de animales muertos, salsas Perrins y ofertas del híper. De hecho, se enzarzaban en discusiones nuevas, como la mejor manera de descongelar unas costillas. Entonces sonó una vez más, muy fuerte, el "bluuup", y coincidiendo con eso renuncié de una vez por todas a la búsqueda de explicaciones.

20.3.11

BIERGÄRTEN

Las ventanas de mi casa miran a poniente, lo cual (me dicen todos los vecinos) hará de mi vida sin aire acondicionado un infierno a mediados de junio. Esta tarde de sol he abierto una botella de cerveza de un litro y he puesto la mesa bajo los rayos y he bebido muy lentamente un vaso, otro. Todo parecía estar bien. Luego la cerveza se ha quedado templada y el sol ha bajado tras el edificio de enfrente y solo podía beber de sorbito en sorbito mientras caía la noche sobre mi media botella de cerveza y mi casa a oscuras. Muchas veces creemos estar sincronizados con la vida: bebed solo un poquitín más lento de lo debido y veréis qué ocurre, qué rápido las tardes de sol se convierten en pesadillas y el eructo provocado por un trago de cerveza caliente equivale al de un monstruo. Un monstruo que estuviese casualmente bebiendo cerveza caliente. Bebiendo cerveza caliente en la oscuridad, ahí contigo.

14.3.11

FACEFUCK


Mi gripe y yo nos conectamos a Facebook con nuestra identidad falsa de veinteañera guapa y nuestros setecientos amigos. Nos metemos a ver los álbumes de conocidos lejanos. Estudiamos los estatus de hace tres años de una chica manchega con la que hablamos una vez. Mi gripe y yo llegamos pronto a la conclusión de que no nos encontramos a uno y otro lado de la bien definida frontera entre la realidad y la ficción. Aquí y allá hay estallidos de felicidad espontánea, gente diciendo os quiero a todos (¿en serio, tía, os quiero a todos?) qué bien nos lo pasamos sois los mejores las vacaciones de mi vida. Cada quince o veinte minutos salta un tipo preguntándome de qué nos conocemos por el chat, a lo que siempre respondo no me puedo creer que me estés haciendo esa pregunta. De vez en cuando alguno hasta contesta a eso. Nadie me borra. A veces dejo caer un estatus mustio (Hoy lo veo todo negro. No lo esperaba de ti.) y me entra un torrente de ánimo y testosterona en forma de comentarios que me alegra el día.


Hay un tipo cuya mujer tuvo un accidente de coche y va en silla de ruedas. En los álbumes de fotos la llama "mi guerrera": Mi guerrera y yo en la Sierra de la Pila, por ejemplo (topónimo ficticio). Sonríen. El hombre siempre sujeta la silla de ruedas, desde detrás de la mujer. Incluso si la foto es en un restaurante, con todos los comensales sentados ante el plato, él está de pie tras la mujer sujetando la silla y sonriendo. Suele comentarme por el chat lo que le han parecido mis fotos en bikini, de una forma muy gráfica, muy telúrica. En medio del hipermercado de la ficción que es Facebook, sus frases pegan duro. Parece un gran poeta maldito con una erección de caballo viendo porno insatisfactorio en la tele del motel.

12.3.11

LOS 400 GOLPES

Llevo ya varios meses en esta horrible ciudad y empieza a ser obvio que he perdido la costumbre y las ganas de mudarme continuamente. Soy demasiado perezoso para cumplir con el plan que me hice. Me quedaré algún tiempo. Esto no lo planeo, lo preveo. Este blog cumple con ésta cuatrocientas entradas y lo conmemoro con una gripe y fiebres altas, alucinatorias. La sensación de irrealidad se extiende a mis recuerdos y a lo ya contado, a Adriana, a Violeta, a Raquel, personajes femeninos de una curiosa pesadilla plástica. He encontrado por ahí media caja de paracetamol, ¿qué habría pasado si no llego a encontrarla? ¿Y si me encuentra mi padre a mí? El fin de semana se está haciendo un poco largo. Yo creía que era 2016, pero son solo las diez y media del sábado.

9.3.11

CUENTA ATRÁS


A veces creo que la poesía escrita no es un destino, sino un trampolín o una plataforma de lanzamiento. Una vez en el aire, no es necesaria la poesía escrita. Tampoco la ingesta de drogas. Ése es el país aéreo del que todos hablaban con cara de arrobo. La poesía (y las drogas también) es la fuerza opuesta a la del rozamiento. La poesía es la enemiga del tiempo. Una vez ahí arriba no te hará falta tanta palabra.

22.2.11

LOMO


La sensación de ir a lomos de algo, clásicamente un animal, y no estar seguro de dónde acaba uno y dónde empieza el animal. Solo una cosa está clara: el animal es ajeno a este monólogo interior tan repetitivo, a esta voz que no avanza. El animal no tiene voz pero sí avanza. De forma fluida, submarina. Esa sensación. Si la sientes, estás curado del aburrimiento. Y de hacer planes. Y de creerte al timón.

15.2.11

EGOBOOK


El final de Internet debe de ser la página en que desemboqué hace algunos meses, en la que propietarios de cuentas falsas de facebook charlaban de sus cosas, se hacían unas risas, y se añadían unos a otros como amigos para hacer más creíbles sus perfiles. Intercambiaban fotos. Uno le señalaba a otro la página de una chica de Estonia que tenía sus álbumes abiertos y se la recomendaba para crear una nueva identidad falsa en Estados Unidos. Casi todas estas cuentas eran de chicas jóvenes. Muchas tenían más de mil amigos, en su inmensa mayoría hombres que comentaban cualquier cosa y que de cualquier cosa hacían un trasiego lúbrico. Algunas veces, detrás de todo esto se escondía una operación comercial, y todo consistía en redirigir a la lúbrica manada a un producto o página de pago, pero casi siempre se hacía (se hace) por amor al arte y a las risas. Yo también quise ser uno de ellos, gallardos navegantes de la identidad digital. Abrí una cuenta troll, me bajé todas las fotos de una chica georgiana y las subí a mi nuevo perfil, añadí unas cuantas amigas troll y me dispuse a trolear. En unas pocas semanas tenía quinientos amigos, y entre ellos mis viejos amigos de la facultad, y conocidos varios. Los veo pero ellos no pueden verme. Es decir, ven un espejo. Supongo que examinan mis fotos en biquini tomando el sol en el Mar Negro mientras yo examino las suyas (Boda Fernando y Julia, Septiembre 2010) y el flujo de miradas equilibra la realidad y la ficción como en un sistema de esclusas, como en Panamá.

14.2.11

PORNO


(Nota mental: no dejar nunca más la tarea de redactar una entrada en el blog para después de ver un rato de porno)

3.2.11

LA REVOLUCIÓN PIRAMIDAL

¿Para cuándo una revolución en mi melón de solipsista? ¿Cuándo me diré ya se acabó mangonear, cuándo empacaré para el destierro? ¿Cuando me corte internet? ¿Cuando me azote con chorros de agua? ¿Cuándo empuñaré una rosa contra mí, que aunque parezco eterno tengo los pies de barro, como todos los tiranos? ¿Y qué maldiciones no me habrá de inspirar la hipocresía / de la comunidad internacional, insensible a mi dolor, ignorante de mi hartazgo?

26.1.11

¡COCINA MASTRONARDITA!


Con mi amiga del psiquiátrico, la bella (démosle un pseudónimo, venga) Raquel, la Dama del Lago, la mujer más sabia y serena del universo, la pelirroja con transtorno de la conducta alimentaria más encantadora que uno se pudiera echar a la cara, hablábamos evidentemente mucho de comida. Yo pensaba en formas baratas de nutrirme a la salida de la institución, cuando creía que me iba a convertir en un sin techo. Ella, que venía del País de las Dietas Extremas, se reía de mí por no saber calcular gasto e ingesta de calorías, ni la diferencia entre proteínas y carbohidratos, etcétera. Yo hablaba de dinero, ella de adelgazar. Nos reíamos un montón. Qué lista era, Raquel. La médico nutricionista, que trataba de hacerle recuperar el tamaño normal de sus órganos internos, también era lista, pero con Raquel no sabría ni por dónde empezar, me imagino.


Un día encontró una página de consejos culinarios económicos de un niuyoricano (un portorriqueño residente en Nueva York) y la tradujo para mí. Cuánto nos reímos con esto. A ver si ustedes también:

Aprended una lección de los portorriqueños. Millones de nosotros nos las hemos apañado para sobrevivir en una de las ciudades más caras de la tierra con recetas como ésta:

Encuentra un supermercado que tenga habichuelas pintas de oferta. Compra todas las que puedas. A continuación pilla unas 5 libras de arroz, una bolsa de cebollas, unas cuantas cabezas de ajo y una caja de Goya Sazón (?).

Pon dos vasos de agua a hervir.

Haz el gilipollas por internet hasta que el agua esté hirviendo

Tira un vaso de arroz al agua y tapa esa mierda.

Corta una cebolla pequeña en rodajas.

Machaca un diente de ajo.

Echa un poco de aceite a una sartén CALIENTE.

Echa la cebolla y el ajo a la sartén y sofríelas hasta que la cebolla esté dorada. Echa un poco de sal ahí.

Pica un poco de pimienta ahí dentro para la buena suerte.

Corta por la mitad un paquete de Sazón y remueve hasta que tengas una pasta. Ya eres dueño de un sofrito del gueto.

Mete ahí una lata de habichuelas con el agua y todo.

Remueve esa mierda.

Añádele un poquitín de pimienta de cayena para recordar que tienes un par de cojones.

Pon esa mierda a fuego lento.

Ya está hecho el arroz.

Ponle el sofrito encima.

Eres el puto amo.

Te tienen que salir al menos dos comidas de cada lata de habichuelas, y si tienes suerte puedes conseguir dos por 1 dólar. Si le sumamos el precio del ajo, el Sazón y la cebolla todavía te sale una comida sabrosa, sustanciosa y relativamente sana por menos de 1 dólar.

Ahora. Eres un chavalote que está creciendo. Necesitas CARNE.

Oquei, primero de todo, que le den por culo a eso de comer labios y agujeros de culo. Existe una opción muchísimo más sabrosa que ha mantenido vivos a millones de boriquas (?) hambrientos durante generaciones: EL HOMBRO DE CERDO.

En mi barrio de Brooklyn, el hombro de cerdo está a 79 céntimos la libra. Sí. No me he equivocado. 79 céntimos. Un paquete de salchichas a 2 dólares 50 te sale por más del doble y lleva despojos y todo tipo de mierdas infames.

Cómprate un buen hombro de cerdo. De 5 libras está bien.

Mete ese hijoputa en casa y saca un cuchillo largo y estrecho.

En un pilón (eso es un mortero, gringo de mierda), machaca unos cuantos dientes de ajo, un poco de Sazón, sal, pimienta y un poco de aceite. Machácalo todo BIEN. Ya eres dueño de otro sofrito del gueto.

Coge el cuchillo y pínchale unos cuantos agujeros en el cochino. Retuerce el cuchillo para que los agujeros se abran bien.

Ahora coge un poco de sofrito y mételo en los agujeros. No seas tímido, blanquito, llena eso bien. Usa lo que te quede para más o menos envolver el chino por fuera. FRÓTALO. ACARÍCIALO. Este chino murió para que pudieras comer. Salpimenta esa mierda bien por todas partes, también.

Pon el horno a 300 grados (F).

Mete el cerdo dentro y ESPERA.

Va a tardar unos 45 minutos por libra.

Advertencia: El olor te va a poner DEMENTE DE LA HOSTIA. Pero tienes que esperarte. Lo mejor que puedes hacer es trabajar en una granja mientras.

Después de una hora y media, apuñálalo con un termómetro de carne, pero ten cuidado de no ponerlo sobre el hueso, porque daría una mala lectura.

Tiene que estar a uno 150-160 grados. Ahora viene lo divertido. DALE CAÑA al horno hasta 400 grados. Esto te va a proporcionar una piel crujiente que va a hacer que tus cortezas de cerdo sepan a cartones viejos en comparación.

¿Está ya a 170? Saca ese hijoputa, pero NO lo partas. Todavía tienes que esperarte por lo menos diez minutos, porque si no todos esos dulces, dulces jugos porcinos se irían a tomar por culo. ESPÉRATE.

Felicidades. Acabas de cocinar un Pernil. Un Pernil de cinco libras te tiene que durar al menos una semana. SABORÉALO, HERMANO, SABORÉALO.

Añadido: ¡Se me olvidó la mejor y más barata puta receta!

¡¡¡¡¡TOSTONES!!!!!

Me cago en la hostia. ¡¡Te dan como cinco bananos por un puto dólar!!

Aquí va la receta de mi mamá:

Sofríe un poco de bacon, y resérvalo. Guarda esa deliciosa y reluciente grasa.

Abre un banano sin romperlo, metiéndole un cuchillo por el lado. Esto necesita un poco de práctica.

Córtalo en rodajas de 1/3 de pulgada, y échalas en un bol de agua con hielo.

¿Tienes una freidora, papito? Tú si que sabes, mano. ¿No? Echa media pulgada de aceite en una sartén. El aceite de maíz funciona mejor, porque el de oliva suelta humo enseguida. ¡Calienta esa mierda! Añádele tu grasa de bacon.

Saca tus rodajas de banano del agua fría y sécalas bien.

Fríelas hasta que estén doradas.

Mételas en el frigo diez minutos.

Ahora es cuando de verdad te conviertes en un HOMBRE: pilla un vaso con el culo plano y una tabla de cortar. Espolvorea harina por la tabla. Aplasta las rodajas de banano con el vaso. Puede que necesites una espátula para despegarlas de la tabla.

Fríelas OTRA VEZ hasta que estén doradas y crujientes.

Hazte estas tres cosas y tendrás una comida increíblemente deliciosa y barata.