10.1.06

LOS STROKES Y VOS

Como estoy enganchadísimo al último de los Strokes (soy capaz de oírlo doce veces al día), he hecho algo que la verdad no suelo hacer, supongo que por vago: buscar información en internet acerca de ellos. Así me he enterado de que el amigo Casablancas es hijo de no sé qué magnate yanqui, que todos nacieron forrados y que sus familias son muy influyentes en el mundo de la moda y las nuevas tendencias en Nueva York. Se me ha quitado el escaso sentimiento de culpabilidad que me daba haberme bajado el disco.

Esto no significa que los aprecie menos ni que vaya a dejar de escucharlos, pero reconozcamos que no lo han tenido tan difícil, ¿no? Desde enanos han tenido libre acceso a instrumentos, clases, locales de ensayo, entradas de conciertos, etcétera, y han crecido rodeados de artistas de todos los palos, en la capital cultural de Occidente. ¿Hasta qué extremos habrían llegado las artes si todo el mundo hubiera tenido acceso a ese tipo de educación, meninos da rua incluidos? ¿Serían los Strokes, ese culmen de lo cool, tan especiales? ¿Y Sofía Coppola?

Con esto no digo que haya que derribarlos a ellos del trono. Digo que habría que aupar a todos los demás. ¿No? Puestos a igualar, igualemos al alza.

¿Y qué se hará con aquéllos que, teniendo un millón de euros y todo el tiempo del mundo, no producen nada en absoluto? Pues no sé, a la hoguera, por ejemplo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vas a tirar a la hogera lo que te tocó en la primitiva???!!! Dámelo a mí y verás la de usos productivos!

Mastronardi dijo...

No, amigo lector, no voy a tirar por la ventana mi parte del premio, más que nada porque se convirtió en bienes inmuebles y antes de quemar los pisos tendría que desalojar a los actuales inquilinos... demasiado trabajo, ¿no? En cualquier caso, me pondré en contacto con usted la próxima vez que se me ocurra tirar algo a la hoguera por si le viene bien.

Ah, y me refería a tirar al tipo a la hoguera, no su dinero.