26.4.06

HARTE E ISTORIA

Tras la segunda guerra mundial, W. H. Adorno dijo que, después de Auschwitz, en el mundo ya no era posible la poesía. Sus palabras eran un resumen y una predicción, porque a partir de ese momento en las artes empezó a hablarse de postpoesía, de postpintura, etc. De la tan traída y llevada postmodernidad cultural, que se interpreta como un constante juego de referencias cruzadas, una recreación fundada en unos antecedentes no naturales sino voluntarios, es decir, el fin de la historia (en minúscula) de la Literatura (en mayúscula). O de la Historia de la literatura. O de la Historia. O de la historia.

Tras los atentados del once de septiembre, alguien llamado Karlheinz Stockhausen dijo que la caída de las torres constituía la mayor obra de arte de la Historia. Ni siquiera se había enterado del final de la Historia cincuenta años antes. Su frase no es ni un resumen ni una predicción y sí una mamarrachada esnob. Son los panartistas, es decir, los dilettantes que gustan de confundir arte y universo y repiten que el (su) arte lo es todo, probablemente para alejar la atención del hecho de que el arte los ha borrado de los contactos del messenger.

En cualquier caso, y como dice el amigo Hautor, es el fin de la posmodernidad, y también de mi universo conocido. Vendrán más Stockhausens que nos harán más ciegos, y no nos quedarán ni siquiera frases como el mazazo de Adorno para agarrarnos.

1 comentario:

Pistacho dijo...

Pues a mí lo del fin de la historia me repugna porque me suena a otra cosa: al pretendido triunfo absoluto de un sistema político económico con hegemonía del Occidente capitalista por oposición al caído socialismo.
Es decir, una paja mental de Francis Fukuyama que se verá con más perspectiva con el tiempo.

En cuanto a las tendencias artísticas... pues seguirán igualmente evolucionando.
Lo del fin de la historia es pura pretensión de que somos lo máximo.
Ya está bien de esto, joder, que tenemos los huevos negros.