12.7.06

CASCOS Y CASCOS

Este casco:


sirve para que la CIA / tu mujer / la KGB / el vecino de arriba / los extraterrestres / tu jefe no pueda leer tu mente. Hay versiones más baratas, hechas de papel de aluminio (como los que se fabrican los niños de Señales, de Shyamalan). El de la foto es de gama alta y lo venden, con total seriedad, en ebay.

Este otro:



actúa más bien al contrario. Se llama Antena para rezar, y sirve para oír a Dios. Como se lo cuento. Lo entenderá usted mejor con el siguiente croquis:



Se encuentra instalado ahora mismo en BAPLab, en Brooklyn, y su autor es Paul Davies. Como pertenece a la categoría de arte interactivo, te dejan probarlo. Uno llega, lee un cartelito que dice para oír a Dios, colóquese el casco y escucha, gracias a las antenas, la retransmisión del sonido ambiente del exterior del museo, es decir, el murmullo de la gente. Me gusta mucho porque, aun basándose en una premisa muy simple (Dios son los otros), está articulado de una forma muy limpia y el efecto que produce en el público, a pesar de obligarlo a arrodillarse, es muy simpático.

Estos dos cascos contrapuestos son, también y cómo no, metáforas. Todos sabemos cuándo llevamos puesto uno y cuándo otro. Todos sabemos, también, que es mejor el segundo. Incómodo, concedo, pero muchísimo mejor.

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