6.11.08

DOS POEMAS DE JOSÉ ANTONIO REBOLLO

Le he dejado a Violeta mi libro de José Antonio Rebollo, Adelgace con Tiger Woods (Diputación de Cuenca, 2003). Le he contado que me une a él una relación muy especial, porque aunque no entiendo nada de poesía todo indica que estamos ante el poeta más minoritario de españa: nada en internet, ni sobre el poemario ni sobre el autor, de quien una escueta nota en la solapa dice que nació en 1962 y que da clases de Lengua y Literatura en un instituto de educación secundaria de Molina de Aragón. El libro lo encontré en una feria del libro y me lo compré porque me gustó el título. Luego los poemas son tirando a facilones, pero el encanto del hallazgo y de la excepcional grisura del poeta (aunque seguramente será un alter ego-heterónimo-nick) me ha hecho leerlos muchas veces. En resumen, que mola ser fan de José Antonio Rebollo, por aquello de que es improbable que nadie más lo sea. Acto seguido, Violeta se ha hecho también fan. A continuación, sus dos poemas favoritos del libro:

WRITE ON

Escribe.
Precisamente porque tienes
mucho que perder. Escribe.
Sigue escribiendo. Y nada que ganar.
Sigue escribiendo.
Algo anda mal en tu vida si no eres
capaz de añadirle poemas,
o cartas, o entradas del diario.
Escribe. Oh. Escribe.
Tu vida tiene hambre y no puedes
acostarla sin cenar. Escribe.
Una maldita palabra detrás de la otra.
El primer millón es solo para practicar.
Sigue escribiendo. Escribe. Acaso
no llueve en el Pacífico? Escríbelo.
Mejor: convierte tus líneas en la lluvia
sobre el Pacífico Sur. Agua con agua,
nada. El agua del corazón,
salada. La sed. Escribe con sed,
manifiéstate.
Escríbete a ti, y cuando acabes contigo
mira a tu alrededor. Registra, procesa,
bebe. ¿Sal? Bebe.
Digo, escribe. Sigue escribiendo,
aunque te quedes solo. Escribe
hasta que no haga falta que te lo repitan.
Escribe en lo oscuro, con las uñas.
Escribe como si escribir fuese posible.
Escribe las horas del día sobre el espacio exterior.


LHG

La hormiga guerrera pone un pie fuera,
es la hora del hambre para la hormiga guerrera.

Abandona el hormiguero abandonado,
se interna en donde nunca la hormiga guerrera.

Inmenso es el jardín y tan altas las hierbas
que encoge el miedo el corazón de la hormiga guerrera,

mas también el hambre y la añoranza. Ve
la peli de Kurosawa la hormiga guerrera,

y después ve Bichos. Y prefiere Bichos,
pues no entiende de cine la hormiga guerrera,

y además halla comida: se traga, pues,
una colilla entera la hormiga guerrera,

y piensa en su reina. Que no volverá a ver,
traidora se sabe la hormiga guerrera.

Se interna en el vacío. Y en la grande frontera
entre la vida y la fábula por ahora se queda
entendiendo lo justo la hormiga guerrera.


(Por cierto, José Antonio, si lees esto, por ejemplo buscando tu nombre y el de tu libro en el gúguel, ¡manifiéstate, coño!)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

...como me lo paso de bien contigo

jar dijo...

Hola soy Jose Antonio Rebollo. NO es ningún nick y, además hay una errata en el penúltimo verso del primer poema, que en realidad decía "Escribe como si escribir NO fuera posible". Como tú lo has puesto sí que suena facilón. Pero bueno, gracias, creo, por ser mi único fan

Mastronardi in person dijo...

Pues si de verdad eres JAR, vaya, qué alegría poder saludarte. Y bueno, que ya somos dos fans, que no es moco de pavo. En serio, que nos fascina tu libro y que nos encantaría conseguir más (si los hay), y que nos avises cuando saques algo. Prometo colgar una reseña.

Lezard -el lagarto con orejas- u ojeras dentro de poco dijo...

¡Hablando de poesía? ¡Pero...dónde está el porno? Viotela definitivamente le está cambiando, señor Mastronardi