14.3.11

FACEFUCK


Mi gripe y yo nos conectamos a Facebook con nuestra identidad falsa de veinteañera guapa y nuestros setecientos amigos. Nos metemos a ver los álbumes de conocidos lejanos. Estudiamos los estatus de hace tres años de una chica manchega con la que hablamos una vez. Mi gripe y yo llegamos pronto a la conclusión de que no nos encontramos a uno y otro lado de la bien definida frontera entre la realidad y la ficción. Aquí y allá hay estallidos de felicidad espontánea, gente diciendo os quiero a todos (¿en serio, tía, os quiero a todos?) qué bien nos lo pasamos sois los mejores las vacaciones de mi vida. Cada quince o veinte minutos salta un tipo preguntándome de qué nos conocemos por el chat, a lo que siempre respondo no me puedo creer que me estés haciendo esa pregunta. De vez en cuando alguno hasta contesta a eso. Nadie me borra. A veces dejo caer un estatus mustio (Hoy lo veo todo negro. No lo esperaba de ti.) y me entra un torrente de ánimo y testosterona en forma de comentarios que me alegra el día.


Hay un tipo cuya mujer tuvo un accidente de coche y va en silla de ruedas. En los álbumes de fotos la llama "mi guerrera": Mi guerrera y yo en la Sierra de la Pila, por ejemplo (topónimo ficticio). Sonríen. El hombre siempre sujeta la silla de ruedas, desde detrás de la mujer. Incluso si la foto es en un restaurante, con todos los comensales sentados ante el plato, él está de pie tras la mujer sujetando la silla y sonriendo. Suele comentarme por el chat lo que le han parecido mis fotos en bikini, de una forma muy gráfica, muy telúrica. En medio del hipermercado de la ficción que es Facebook, sus frases pegan duro. Parece un gran poeta maldito con una erección de caballo viendo porno insatisfactorio en la tele del motel.

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